No se si estarás ya dormido o no, no se si al final habrás sido capaz de comer algo y ni siquiera se si seras capaz de dormir. Yo no lo tengo del todo claro. Mi primera lágrima cae del ojo derecho. Dolor. Dolor por saber que no puedo estar abrazándote que aunque no pueda hacer nada, no puedo estar allí. Y eso, duele. Duele mucho. Noto el vacío de mi estomago, la sensación de angustia, el no poder respirar. Y sin embargo lo único que quiero notar es a ti, tus brazos alrededor de mi, tu cabeza en mi hombro. Abrazarte igual que si fueras un niño que ha sido castigado, acariciarte el pelo, darte besos sin parar, decirte que estoy ahí. Saber que estoy allí y no aquí, saber que puedo verte cuando sea, poder subir y darte un jodido beso. No saber que estoy aquí sin aire en los pulmones, sabiendo que hasta el sábado no sabré nada de ti. No puedo con esto, me siento como una mierda. Porque mientras todo esto tiene cabida en mi, a la vez en mi interior hay una guerra sin todavía un claro vencedor. Por una parte mi corazón me dice que esto es amor, que te quiero, que no puedo soportar saber que tu estas mal. Pero por otra mi cerebro me dice que no, que eres capricho, que simplemente es costumbre, que no puedo estar sola, que soy todo lo que critique. Y es que joder, no te merezco. No te mereces estar con alguien que a estas alturas siga con estas dudas, aunque por escasos segundos el cerebro se imponga, aunque siempre gane el corazón. No merezco alguien como tu, que me trata así y que me mima tanto, no recibes para nada lo que das. Das tanto solo para que una niña estúpida sea feliz, ¿y tu que te llevas? Ralladas, paranoias y poco positivo de mi. No mereces estar así por nadie, mucho menos por una novia que tienes de semana en semana. No te merezco, eres demasiado bueno y se que no estoy a la altura y un día, te acabare defraudando y me sentiré peor de lo que ya me siento. Y lo peor es que aun sabiéndolo, no puedo dejarte escapar, no puedo perder esta única balsa en mitad del océano. Me he imaginado y he vivido tanto a tu lado, que no concibo un solo día sin ti, sin saber de ti. Te quiero tantísimo...
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