Me apena el pensar que a veces tengas tanta gente a tu alrededor que no conoce ni una mínima parte de ti. Gente que nunca ha visto tu sonrisa, que sólo conoce tu desgana, tu falta de interés, tu vergüenza aparente.
Toda esa gente que no es capaz de ver la persona tan maravillosa que puedes llegar a ser, que nunca ha oído a esa personalidad tuya, esa que sólo es capaz de decir cosas bonitas, con voz melosa, que me hace sonreír y querer besarte a cada segundo.
Me entristece realmente, porque no saben ver tus distintas personalidades, los matices de cada una de ellas, saber diferenciarlas, a pesar de que a día de hoy a veces me cuesta reconocerlas.
No saben ver quién eres en cada momento dependiendo de la voz que pones, que no saben ver qué quieres según tu tono y tu simple mirada.
Que no ven qué significa cuando tienes un ojo medio cerrado, cuando te brillan los ojos, cuando pones una media sonrisa.
Incapaces de ver más allá de ellos mismos, o quizá tú, que no eres capaz de mostrarte tal y como eres, que te escondes de todo y todos bajo tu brillante armadura negra.
Y todo esto me lleva a querer agradecerte que me dejes atravesar esa armadura, que me muestres cómo eres en realidad, tus verdaderos intereses, miedos y esperanzas.
Gracias por ser como eres, por mostrarte tal y como eres ante mí.
Toda esa gente que no es capaz de ver la persona tan maravillosa que puedes llegar a ser, que nunca ha oído a esa personalidad tuya, esa que sólo es capaz de decir cosas bonitas, con voz melosa, que me hace sonreír y querer besarte a cada segundo.
Me entristece realmente, porque no saben ver tus distintas personalidades, los matices de cada una de ellas, saber diferenciarlas, a pesar de que a día de hoy a veces me cuesta reconocerlas.
No saben ver quién eres en cada momento dependiendo de la voz que pones, que no saben ver qué quieres según tu tono y tu simple mirada.
Que no ven qué significa cuando tienes un ojo medio cerrado, cuando te brillan los ojos, cuando pones una media sonrisa.
Incapaces de ver más allá de ellos mismos, o quizá tú, que no eres capaz de mostrarte tal y como eres, que te escondes de todo y todos bajo tu brillante armadura negra.
Y todo esto me lleva a querer agradecerte que me dejes atravesar esa armadura, que me muestres cómo eres en realidad, tus verdaderos intereses, miedos y esperanzas.
Gracias por ser como eres, por mostrarte tal y como eres ante mí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario