Ella cose su sonrisa inmortal mientras arranca las lágrimas de sus ojos para que nadie vea más allá de lo que ella quiere que vean. Se ha acostumbrado tanto a esa sonrisa falsa que ya no sabe vivir sin ella, total, ¿quién se va a fijar?
Él sigue viviendo en su sonrisa, junto con todos esos besos que nunca se dieron y todas esas noches que no tuvieron. Mentiras. Al final, todo mentiras.
¿Qué más da lo que pase por dentro? Su lucha interna, sus guerras diarias, sus noches llorando, su vida sin sentido. ¿Qué importa? Si ya nada vale nada. Es muy fácil decir "no te rindas" cuando todo va bien y no estar cuando todo va mal.
¿Qué tenía ELLA que ella no? ¿Tanta diferencia había de una a otra? ¿Tanto la quería, que al final se fue?
Y allí está ella, sola con su peor enemigo, ella misma.