-¡Sonríe!-decían.
+Ya lo hago. -contestaba yo.
-Sé feliz. -decían.
+Lo intento. -contestaba yo.
-Busca a tu príncipe. -decían.
+Me he cansado. -contestaba yo.
-No te rindas. -decían.
+¿Acaso ves que lo haga?- contestaba yo.
-Sé fuerte. -decían.
+¿Te parece que sea débil?-contestaba yo.
-No entiendo por qué eres así. -decían.
+A ti qué te importa, joder. -contestaba yo.
-Pero...
+Me cansas, me hartáis, olvidadme. -me hartaba yo.
No necesito a alguien que me diga lo que tengo o no tengo que hacer, no necesito que me ayudes a ser como tú quieres que sea.
Déjame ser feliz, llorar, cansarme, luchar o rendirme.
Es mi guerra, es mi vida.
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