Un día como hoy sólo puedo echarla de menos. Echar de menos sus abrazos, tantos momentos, tantas risas, tanta confianza. Hace tiempo que no tengo una mejor amiga con la que sentarme en el banco o en las escaleras de una iglesia a contarnos las cosas. Alguien con quien hablar de verdad de todos mis miedos, de todo lo que me pasa por dentro. Hace tiempo que dejé de saber qué era amistad y qué no, en quién confiar y creo, que como no lo sabía, dejé de confiar en todos.
No sé expresar lo que es no tener a ese alguien que he tenido siempre, ese que me comprende con sólo mirarle o que cuando decimos de pillar la matrícula de alguien, cada una sabe lo que tiene que mirar sin decírnoslo. Pensar lo mismo a la vez, actuar igual, reírnos hasta por las cosas malas que nos vengan.
Echo de menos ese sentimiento de que todo va bien cuando estoy con alguien que de verdad me comprende y con el cual puedo hablar todo. Echo de menos sentir que está siempre a tu lado, que aunque llevéis días sin hablar, te va a llamar y te va a contar todo, con pelos y señales, demostrándote que le importas.
No sé cuándo cambió todo y se fue todo a la mierda, la confianza se transformó en ataques, la comprensión, en indiferencia. No sé en realidad qué pasó para que todo esté así. Supongo que soy yo, mi paranoia, mi falta de confianza en mí misma. Supongo que te fallé, que no te apoyé lo suficiente, o no al menos como te merecías después de tantos años y de tanto.
Hoy, mirando atrás, a tantos años, a tantos momentos, a tanto que tiene que ver contigo sólo puedo decir que te echo de menos.
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