viernes, 8 de marzo de 2013

Hacia arriba.

Fue ahí donde me di cuenta. Sentada debajo de mi mesa, llorando como llevaba días haciendo. En silencio, para que mi madre no se preocupara. Lloraba por ti, por mí, por todo lo que nunca seremos. Sólo esperaba que se pasara, que algún día esto terminaría, que dejaría de llorar y todo iría bien. Sin tener la certeza de que ese día llegara. Sin tener la certeza de que esto, por fin, se acabara.
Entonces, apareces tú, como un salvavidas, sin tener ni idea de nada. Ese don, que te hace tan especial y que siempre te agradeceré. Me sacas de debajo de mi mesa, me haces respirar y me obligas a pensar. 
Tiras de mí y me haces razonar y entender qué es bueno para mí. Me haces ver que no le necesito, que no me puedo hacer esto, que necesito ser feliz, y si tiene que ser sin él, lo será. Me enseñaste que no puedo depender de alguien, de cómo me trate, de cómo me haga sentir, para ser yo. 
Me sacaste de la más honda depresión y me sacaste hacia la superficie. Me diste la fuerza que me faltaba sin pedir nada a cambio.
Nunca, jamás podré agradecerte eso, que llegaras en el peor momento y lo convirtieras en el mejor. Nunca serás del todo consciente del bien que me hiciste, y es por eso por lo que te doy y daré siempre las gracias.

sábado, 23 de febrero de 2013

Forever and always.

Y aquí estoy yo. Sentada en un tren de vuelta a casa, con dos sudaderas y en pantalón corto. Tan ilógica como siempre, con las secuelas de haber sido un gato durante unas horas. 
"Forever and Always" en mis oídos.
Pienso en todo, en nosotros, en ti, en mí.
Pienso en todos esos momentos que hemos vivido juntos hasta ahora, en todas aquellas que no viviremos jamás.
Pienso en cómo me he sentido cada vez que te acercabas, cada vez que he provocado tu sonrisa, cada vez que mi corazón se acelera cuando tus manos rodean mi cuerpo.
Pienso en todas esas veces que mi corazón ha amenazado con salirse de mi pecho con ese beso que nunca nos dimos. En todos esos "te quiero" que nunca nos dijimos. Todas esas sonrisas que se quedaron congeladas en mis labios.
¿En serio crees que necesito mucho más para imaginar una vida perfecta a tu lado?
I wanna stay here forever and always.

jueves, 14 de febrero de 2013

Y aquí estoy, muerta del asco, como nunca, como siempre. En un día muy bonito para los enamorados, muy asqueroso para los que no tenemos a nadie. Dejad de recordarme toda esta mierda, gracias.
-¿Qué tal te va con los novios?
+JAJAJAJAJAJAAJJAJAJAJA ¿Eso existe de verdad?
-Sabes que sí.
+Pues mal, como siempre, ¿cómo me va a ir?
-Tú tranquila, ya aparecerá alguien.
+Tranquilo, ya he asumido que la culpa es mía. También he asumido que me quedo para vestir santos, o para ser monja, no sé.
-¿Culpa tuya por qué? Si los demás no saben ver lo que vales no es tu culpa.
+Si NADIE es capaz de verlo es porque algo estoy haciendo mal.
-No lo veo así, yo lo supe ver en su día.
Tú, que me quisiste como creo que nadie nunca lo ha hecho. Yo que en cuanto lo noté salí corriendo. 
Pienso que nunca podré pagarte todo lo que has hecho por mí, todas las veces que has sabido que estaba mal sin más. "Hermano", así es como te defino después de tanto y todo. Quizá la jodí como nadie lo ha hecho contigo, quizá no te valoré en su día, sin embargo, aquí estoy, escribiéndote esto que no tiene el menor sentido. Simplemente gracias, por hacer lo que no está escrito por verme feliz.

Perdón.

Perdóname si alguna vez confundí las cosas. Perdóname por llegar a pensar que en tus ojos había algo más que preocupación. Perdón por llegar a pensar alguna vez que alguien como tú pudiera sentir algo por alguien como yo. Perdóname si alguna vez me sentí demasiado segura entre tus brazos. Perdóname si malinterpreté tus palabras. Pido perdón por llegar a pensar que tus tequieros conllevaban algo más que amistad. Perdóname por haber llegado a pensar que algún día, quizá, tú y yo... Perdóname siquiera por haber soñado alguna vez contigo. Perdóname por haberme despertado y haberte echado de menos a mi lado. Perdóname por haberte conocido tarde, por llegar cuando ya había alguien.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Así me defino.

Un desastre, un terremoto, una nerviosa, una repelente, una egoísta, una cobarde, una infantil, un claro ejemplo a no seguir. Así me defino.

Un desastre, que no es capaz de tener las cosas organizadas, pero que a la vez es muy maniática para muchas otras. Un desastre que se olvida hasta la virginidad en cualquier lugar. Un desastre incapaz de organizar siquiera sus sentimientos, sus ideas, sus idas y venidas, su dolor y sus sonrisas. 


Un terremoto, que destruye todo lo que toca, que cuando pasa, se queda con todo.Un terremoto incapaz de dejar las cosas intactas. Un terremoto, que tan pronto entra en tu vida, como que se va, sin más. Un terremoto, sin más.


Una nerviosa, que todo tiene que estar como quiere, sino, se pone histérica. Una nerviosa, incapaz de estarse quieta. Una nerviosa impaciente, que si no tiene lo que quiere y cuando lo quiere, se cabrea.


Una repelente, que cuando conecta el modo insoportable no hay dios que la aguante, ni ella misma. Una repelente, que ni sabe lo que quiere ni lo quiere saber. Una repelente incapaz de no molestar.


Una egoísta, que impone su propia elección ante la ajena. Una egoísta, que aprendió a mirar por sí misma porque los demás no lo hacían. Una egoísta incapaz de ver a los demás felices si ella no lo es.


Una cobarde, que sale corriendo a la mínima. Una cobarde incapaz de dejar que nadie la quiera. Una cobarde que huye antes de que la alcance el más mínimo atisbo de amor.


Una infantil, que sólo es feliz cuando se comporta como una cría inmadura. Una infantil que juega a ser mayor, sin llegar a asumir el riesgo de madurar. Una infantil incapaz de querer ver la realidad.


Un claro ejemplo a no seguir, la típica que cae mal a las madres, ya sea por sus pintas, por sus medias rotas, por sus deportivas viejas, por sus malas ideas, por sus idas y venidas sin explicación, por sus escapadas de la realidad.

miércoles, 30 de enero de 2013

No soy ninguna princesa.

No soy ninguna princesa, no quiero un príncipe azul, no exijo un cuento de hadas. No quiero un amor de película, ni una película de amor. No necesito al chaval más guapo a mi lado. Ni al más "malote" defendiéndome. No necesito un defensor, ni un escolta. No exijo la pareja más bonita. Ese "perf" de "ecto". No quiero vivir una historia de novela. 
No necesito nada, y sin embargo lo necesito todo. "Puede ser que yo exija demasiado, sólo quiero la mitad del dolor, de todo lo que he llorado y no vivir preocupado por esa prisa por amar, quizá sólo la encuentro cuando deje de buscar". 
No soy una princesa, no soy una señorita educada. Soy una puta mal hablada, maleducada (cuando debo) y muy marimacho. Blasfemo, insulto, el "puta" no se va nunca de mi boca, soy una bestia, suelto burradas. Y sí, prefiero un "me corro" antes que un "Oh, qué bonito". Mis palabras "bonitas" hacia los que quiero son pipiolo, gilipollas, zorra. No tienes novia, tienes "chorba". No hay chicos y chicas, hay troncos, troncas, pives, pivas y muchas guarras.
"A las damas se les enamora con un "estás preciosa", a las zorras con un "estas buena"." Lo siento, soy una zorra. No me gusta que me digan que soy o estoy guapa. No me gusta que me llamen preciosa. No acepto el que me llamen princesa. No quiero nada de eso. Ningún diminutivo y mucho menos cursiladas. 
Suelto cosas que no debo, cuando no debo y con quien no debo. 
"Dices que te hago daño, ¿es que no entiendes que te extraño a mi manera? Ya que preguntas, pa' ahogar mis penas, me fui de putas la noche entera". Y otros de los grandes poemas con los que se me conquista. 
"I'm not insane, I'm not insane" No pillo indirectas, ni si quiera directas camufladas. Soy una torpe en todo lo que conlleva enterarme de las cosas (algunas). A mí las cosas por delante y a la cara. Una sonrisa, no me dice nada. Un abrazo tampoco.
"Ni contigo ni sin ti, estás conmigo o contra mí" Muy cruel, una puta borde, vaya. Tengo la mala costumbre de decir la verdad a la cara, si algo me molesta, lo suelto. 
"Y ya naide ni na' valen la pena!" No soy cariñosa, no me gusta serlo. ¿Te he dicho te quiero? Date con un canto en los dientes, eso es excesivo hasta para mí.
"Y si fuera mi vida una escalera, me la he pasao entera buscando el siguiente escalón". La vida es eso que pasa desde que yo siento algo por alguien y lo cuento. Por desgracia tengo la mala costumbre de contarlo cuando ya no existe nada.

martes, 25 de diciembre de 2012

Hoy borro cualquier atisbo de felicidad que pudiera haber escrito ayer en una entrada que nunca llegué a publicar. Hoy borro aquel "voy a ser feliz, contra todo, contra todos".
Hoy me he dado cuenta que hay un algo y un alguien que pueden hacer que mi felicidad se desvanezca en décimas de segundos. "Feliz navidad" dices tú. "Que te jodan" es mi respuesta.
Hay cosas que puedo tolerar, que me pueden o no afectar y que ni se me note. Pero hay una, una sola, que siempre será mi debilidad. Ella, mi madre, la que me dio la vida. No puedo ser fuerte si la veo a ella caer. No puedo sonreír mientras ella llora. Es un efecto dominó en el que al caer su primera lágrima, la mía va detrás.
No la puedo abrazar y decirla que sea fuerte, que todo va bien mientras yo lloro. No puedo darla un beso en la frente y decirla que sonría cuando no soy capaz de mirarla a los ojos porque me derrumbo.
No puedo. Simplemente eso. Esas dos palabras que han salido de su boca esta noche tantas veces, que me ha convencido a mí. No puedo.
No puedo ser yo la fuerte de las dos, porque simplemente, el ser fuerte nunca fue para mí. No puedo ser la que la diga que todo está bien, la que la acuesta, la arropa, la da un beso en la frente y cuando me encierro, me meto debajo de la mesa y me echo a llorar. Me echo a llorar, como una cría, con mi peluche entre mis brazos y tantos recuerdos en la mente.
"La vida no es justa" dijiste. Y eres el mismo que ateniéndose a eso eres el ser más injusto de este universo.
Tengo clara una cosa y es que me da igual con cuanta gente tenga que discutir, a cuanta gente tenga que dejar de hablar, porque mi madre es mi madre y no permito que nadie la haga más daño. No permito que hablen mal de ella.
Me da igual sacrificar una noche en familia por asegurarme de que ella está bien, por no dejarla sola, por saber que ella está tranquila, en la cama, durmiendo como una criaja.

martes, 18 de diciembre de 2012

¿Dura? Puede.

Llega la navidad y con ella la mierda de todos los años.
El consumismo, la "alabanza" al señor, la puta manía de recordarte lo que no tienes, y posiblemente ni tendrás, y a quien ya no está. Las putas ganas de llorar y el asco que sientes al ver que las navidades ya no volverán a ser lo que eran.
Me canso de ese típico mensaje de navidad de felicidad, familia y demás mierdas que ya no existen en esta época.
Me canso de ese "todo va a ir bien" o de ese "es muy bonito que eches de menos a quien ya no está a tu lado". ¿Sí? ¿En serio? Pues yo estoy hasta la polla de que cada vez todo vaya a peor, de que cada vez necesite un abrazo suyo con más fuerza.
No puedo levantarme el día de navidad, ni de nochebuena, ni de nochepollas feliz, porque vuestro "adorado dios" al que se supone que en estas épocas tenéis más presente es muy benevolente y jus...JAJAJAJAJAJAJA.
Creéis en un dios que permite que muera gente buena e inocente, un dios que deja que mueras de hambre, un dios que te hace taaaaaaaanto caso, que mañana te quitarán la casa y no tendrás a dónde ir. Pero feliz navidad, hombre, que es un momento para sólo ser feliz.
Deséale feliz navidad a aquella mujer que aguanta los golpes y desprecios de su marido. Que no habla por miedo a algo peor.
Deséale feliz navidad a aquel hombre con familia que perdió su casa y tiene que soportar ver cada día cómo sus hijos se mueren de hambre.
Deséale feliz navidad a aquellos padres que no saben cómo explicarle a sus hijos que este año no habrá reyes magos que valgan.
Deséale feliz navidad a aquel soldado que está en medio de una guerra porque dos políticos, reyes, caciques, religones o su puta madre, han decidido odiarse y luchar "entre ellos".
Deséale feliz navidad a esa madre que vive cada día esperando noticias de su hijo para saber si sigue vivo o si ha muerto en una guerra que no es la suya.
Deséale feliz navidad a aquel que ha perdido el empleo y no sabe cómo va a sobrevivir.
Deséale feliz navidad a aquella viuda que no tiene más familia que su propia televisión.
Deséale feliz navidad a esta realidad diaria, que tiene de todo menos felicidad. Feliz navidad mis cojones.

martes, 4 de diciembre de 2012

No soy.

No soy quizá la persona más indicada para decirte que todo va a ir bien. Sabes que no soy precisamente optimista, todo lo contrario, casi me tendrías que animar tú a mí, en vez de yo a ti.
Sé que eres fuerte y sé que puedes con esto y con todo lo que te echen encima.
No necesitas que te digan que todo irá bien, pues tú ya lo sabes de sobra.
No necesitas un "sé fuerte", porque tú ya lo eres.
Que por muy mal que vengan las cosas, una sonrisa es lo mejor para combatirlas.
Y no te preocupes nunca por nada, que sabes que hay cosas que se quedarán siempre entre tú y yo.
Que para todo y más, estoy aquí y lo sabes de sobra.
Un gran abrazo será lo mínimo que puedo hacer por ti, y conste que siempre tendrás uno.
Una mala noche, repleta de pesadillas, a una por hora conmigo levantándome tras cada una a beber agua, coger aire y valor y volver a la cama. Una mala noche, que conlleva un mal día que se ve confirmado cuando miras la fecha. Rabia que recorre todo tu cuerpo al descubrir el gran día que te debería esperar hoy y que, como el año pasado, no ocurrirá. Esto sólo ayuda a empeorar aún más tu humor (sí, parece ser que es posible empeorarlo más). Malas contestaciones, malas caras y tus ojos que se empañan continuamente cuando, sin quererlo, te acuerdas del día que es hoy. Tú diciéndote a ti misma "No llores, no seas tan débil, no delante de tanta gente". Te tumbas sobre tu mesa, dejas que caiga una y no más. Coges aire, te levantas y "sonríes", porque sabes que tu sonrisa ahora mismo muestra de todo menos felicidad. Otra vez tus ojos empañándose y tú cabreándote contigo misma por ser tan jodidamente débil. "No, Bárbara Dolores, ni se te ocurra". Coges aire, una, dos, tres veces. ¿Escalofríos? ¿Cómo os atrevéis a pasar por mi cuerpo? Santa Bárbara que truena, con mi carácter de hoy, está claro que me hace justicia el nombre. ¿Por qué trueno? Porque sé que al llegar a casa no tendré ese "Santa Bárbara que truena, patrona de la artillería y de la minería, felicidades Barbarita". ¿Doler? No puta idea de lo que es doler en estos momentos. 
-Felicidades, es tu santo.
+Ya.
Otra vez esas jodidas lágrimas. ¿Por qué me odiáis tanto? ¿Y este nudo en la garganta? Vete, nadie te ha llamado. 
Me odio, me odio con mucha fuerza. Qué huevos me pasa. Si no sé ni yo lo que querría hoy.