Ella baja la mirada, contrariándole, queriendo que deje de decir todas esas cosas que ella siempre ha considerado mentira. No le gusta que la digan que es guapa, mucho menos preciosa, nunca ha pensado que sea así.
-Sí, bueno, si tú lo dices... -Intenta poner cara de cabreada, pero está demasiado enamorada de él para hacer que se cabrea con él.
-Mírame, -le levanta la mirada hacia él, le hace mirarle a los ojos- eres preciosa, sí, eres preciosa, siempre lo eres. Al menos para mí.
Ella vuelve a bajar la mirada, avergonzada. Ha pasado tiempo y sin embargo, ella se sigue muriendo de vergüenza cada vez que él la dice algo así. Le quiere. Lo sabe. Sabe que no podría vivir sin esa sonrisa que él sólo tiene para ella, sin esa sonrisa pícara que él pone cada vez que le propone algo. No sabría vivir sin un solo "te quiero enana" suyo.
Le abraza. Le abraza bien fuerte. Él le devuelve el abrazo. Es lo mejor que le ha pasado en la vida. Su sonrisa de verdad.
