Un día como hoy sólo puedo echarla de menos. Echar de menos sus abrazos, tantos momentos, tantas risas, tanta confianza. Hace tiempo que no tengo una mejor amiga con la que sentarme en el banco o en las escaleras de una iglesia a contarnos las cosas. Alguien con quien hablar de verdad de todos mis miedos, de todo lo que me pasa por dentro. Hace tiempo que dejé de saber qué era amistad y qué no, en quién confiar y creo, que como no lo sabía, dejé de confiar en todos.
No sé expresar lo que es no tener a ese alguien que he tenido siempre, ese que me comprende con sólo mirarle o que cuando decimos de pillar la matrícula de alguien, cada una sabe lo que tiene que mirar sin decírnoslo. Pensar lo mismo a la vez, actuar igual, reírnos hasta por las cosas malas que nos vengan.
Echo de menos ese sentimiento de que todo va bien cuando estoy con alguien que de verdad me comprende y con el cual puedo hablar todo. Echo de menos sentir que está siempre a tu lado, que aunque llevéis días sin hablar, te va a llamar y te va a contar todo, con pelos y señales, demostrándote que le importas.
No sé cuándo cambió todo y se fue todo a la mierda, la confianza se transformó en ataques, la comprensión, en indiferencia. No sé en realidad qué pasó para que todo esté así. Supongo que soy yo, mi paranoia, mi falta de confianza en mí misma. Supongo que te fallé, que no te apoyé lo suficiente, o no al menos como te merecías después de tantos años y de tanto.
Hoy, mirando atrás, a tantos años, a tantos momentos, a tanto que tiene que ver contigo sólo puedo decir que te echo de menos.
jueves, 12 de septiembre de 2013
martes, 2 de julio de 2013
Mis miedos se alejan cuando tú no estás en mí.
Un día te dije que te cansarías de mí, que me acabarías odiando. Me refería a todo esto, a mis cambios de humor, a pagarlo todo con quien no debo, a ser tan cría. ¿Creías que te mentía?
Dices que no te conozco del todo, que sólo he visto tu parte buena, ¿en serio crees que tú a mí me conoces del todo? No soy tan estable como suelo mostrar, ni tan fría, ni tan indiferente a lo que sucede a mi alrededor.
Todo me afecta, mucho. Por cualquier tontería me echaré a llorar, deberías tenerlo presente.
Seré la persona más celosa que te puedas encontrar, aquella que se emparanoiará por lo más mínimo, y que aunque no abra la boca, estará jodidísima. Y créeme, no es precisamente falta de confianza, es, simplemente, mi forma de ser.
Quizá es eso, el miedo. El miedo a que todo esto acabe mal, a acabar peor que cuando empecé. A todo. Miedo a mí. Miedo a ti. Miedo a ser yo.r feliz.
Dices que no te conozco del todo, que sólo he visto tu parte buena, ¿en serio crees que tú a mí me conoces del todo? No soy tan estable como suelo mostrar, ni tan fría, ni tan indiferente a lo que sucede a mi alrededor.
Todo me afecta, mucho. Por cualquier tontería me echaré a llorar, deberías tenerlo presente.
Seré la persona más celosa que te puedas encontrar, aquella que se emparanoiará por lo más mínimo, y que aunque no abra la boca, estará jodidísima. Y créeme, no es precisamente falta de confianza, es, simplemente, mi forma de ser.
Quizá es eso, el miedo. El miedo a que todo esto acabe mal, a acabar peor que cuando empecé. A todo. Miedo a mí. Miedo a ti. Miedo a ser yo.r feliz.
Quizás, y sólo quizás.
Un día te escribo la entrada más bonita del mundo, diciéndote todo lo que te quiero, que eres lo mejor que tengo, que espero estar siempre junto a ti, y al siguiente, sólo quiero mandar todo a la mierda. Dejar que todos los sentimientos que me dominan ahora mismo, manden sobre mí, sobre mi corazón y dejar que hagan que esto se acabe. Será que quizá, los momento malos nunca han compensado a los buenos. ¿Malos? Demasiados: echarte de menos, no verte, celos, paranoias, rayadas, excesiva confianza. ¿Buenos? Los momentos contigo, los cuales, son escasos. ¿De verdad me compensa una semana de pasarlo mal por un día de felicidad contigo?
Quizá tienes razón cuando dices que soy muy joven para joderme así. Es verdad que antes de conocerte estaba echa una mierda, pero ahora mismo no es que esté mucho mejor.
Quizá escribo desde mi cabeza quemada, desde mi sangre ardiendo, desde el más profundo dolor. Quizá sólo necesite tener la cabeza fría un rato, pensar, saber cómo actuar.
Quizá sólo necesito un tiempo, poder pensar, sin que me estés diciendo que me quieres y la balanza se incline a tu favor.
Quizás, todo quizás, siempre quizás.
lunes, 1 de julio de 2013
It's all so different now, emotions burn me out
Hoy escribo, desde mi vena ñoña. Escribo más enamorada que nunca, tan estúpida como siempre. Escribo por necesidad, por no gritar todo lo que siento, porque necesito que todo lo que me invade ahora mismo, salga de mí, para poder pensar en todo lo que me pasa, poner en orden mis ideas, mis no pocos sentimientos, mis grandes dudas, mi amor por ti.
Han pasado 3 meses y 13 días. No pocas horas juntos, quizá no todas las que querríamos, quizá no tantas escapadas como nos merecíamos. Quizá la distancia es muy puta, pero podría ser peor. También podría ser mejor, estar todos los días juntos, pero ¿sabes? Prefiero estar como estamos, pillarte con todas las ganas de días echándote de menos, lanzarme a ti nada más llegar, sin un hola, dejándote con las palabras en la boca, boca que se pega a la mía y me dice más en un beso que hablando.
"I'd kill to taste your kiss"
Supongo que es esa sensación de que todo va bien, de que todo irá a mejor, cada vez que estoy a tu lado. Que esa sensación sólo la tengo cuando estoy contigo, abrazada a ti cual mono, desnuda de cintura para arriba, con los ojos cerrados, quietos en mitad de una piscina. Esa calma, esa tranquilidad, el único momento en que mi corazón late tranquilo, sin ninguna arritmia, con el agua por la boca, siendo feliz, como seguramente no he sido un muchísimo tiempo.
"I never believed in much, but I' believe in this"
Eres todo eso que nunca he querido, pero siempre he necesitado. El único que sabe cómo hacerme salir de mi cabezonería, cómo hacer que me tranquilice, el único que sabe comprender qué me pasa con sólo mirarme. Eres mucho más de lo que me esperaba de alguien. Eres todo eso, que nunca volveré a encontrar. Eres el culpable de que sea feliz, de que madure, de que me vuelva cada día más friki, el que me hace ver cómo son realmente las cosas, todas aquellas cosas que sé cómo son pero no las quiero ver.
Eres el que tiene mis mismas reacciones, mis pensamientos, mi corazón.
-Pues te apago.
+No, no, no, que soy buena.
-Pues te enciendo.
+¡Que noo! Que estoy muy bien como estoy, en standby.
-¿Te importa salir de mi cabeza? -Sonríe mientras me ahoga en su piscina.
No necesito nada más si estoy en tu cama, pegada a ti, con tus brazos rodeándome. No necesito nada, nada excepto a ti, a tus besos, a tus abrazos, incluso a tus muchos arañazos.
-El número de moratones que tengas será directamente proporcional al número de horas que estés conmigo. Es el karma, me maltratas, te castiga.
¿Los mejores moratones? Los que provocan tus caderas en mis muslos. ¿Las mejores marcas? Tus labios en mi cintura.
+Me llevas por la mala vida.
-Te gusta la mala vida.
+No, me gustas tú, que vas por la mala vida.
-Y por eso te gusta la mala vida. ¿Qué se siente al estar a las dos de la mañana en un bar echando un billar sin control paterno?
Gracias, por no dejarme salir corriendo como siempre que han intentado quererme, por atarme bien fuerte para que no me escapara, por enseñarme qué es la felicidad.
Gracias, por esas noches a tu lado. Por todos esos "cinco minutos contigo y me pongo ñoño". Por todas esas sonrisas que me robas, por hacerme sonreír de verdad, como nunca he hecho.
-Me encanta cuando sonríes.
+Lo hago bastante a menudo.
-Sí, pero esa sonrisa rara vez llega hasta tus ojos, ahora mismo tienes ojos de felicidad.
+Es lo que tú provocas.
Ahora mismo no tengo palabras para expresar todo lo que siento por ti, es superior a todo lo que pueda decir al respecto. Simplemente, gracias.
Por estos dos días, por hacerme la persona más feliz durante 34 horas seguidas.
Te quiero tanto...
"When the world comes crashing down and the skies begin to fall... I'll wait for you"
Han pasado 3 meses y 13 días. No pocas horas juntos, quizá no todas las que querríamos, quizá no tantas escapadas como nos merecíamos. Quizá la distancia es muy puta, pero podría ser peor. También podría ser mejor, estar todos los días juntos, pero ¿sabes? Prefiero estar como estamos, pillarte con todas las ganas de días echándote de menos, lanzarme a ti nada más llegar, sin un hola, dejándote con las palabras en la boca, boca que se pega a la mía y me dice más en un beso que hablando.
"I'd kill to taste your kiss"
Supongo que es esa sensación de que todo va bien, de que todo irá a mejor, cada vez que estoy a tu lado. Que esa sensación sólo la tengo cuando estoy contigo, abrazada a ti cual mono, desnuda de cintura para arriba, con los ojos cerrados, quietos en mitad de una piscina. Esa calma, esa tranquilidad, el único momento en que mi corazón late tranquilo, sin ninguna arritmia, con el agua por la boca, siendo feliz, como seguramente no he sido un muchísimo tiempo.
"I never believed in much, but I' believe in this"
Eres todo eso que nunca he querido, pero siempre he necesitado. El único que sabe cómo hacerme salir de mi cabezonería, cómo hacer que me tranquilice, el único que sabe comprender qué me pasa con sólo mirarme. Eres mucho más de lo que me esperaba de alguien. Eres todo eso, que nunca volveré a encontrar. Eres el culpable de que sea feliz, de que madure, de que me vuelva cada día más friki, el que me hace ver cómo son realmente las cosas, todas aquellas cosas que sé cómo son pero no las quiero ver.
Eres el que tiene mis mismas reacciones, mis pensamientos, mi corazón.
-Pues te apago.
+No, no, no, que soy buena.
-Pues te enciendo.
+¡Que noo! Que estoy muy bien como estoy, en standby.
-¿Te importa salir de mi cabeza? -Sonríe mientras me ahoga en su piscina.
No necesito nada más si estoy en tu cama, pegada a ti, con tus brazos rodeándome. No necesito nada, nada excepto a ti, a tus besos, a tus abrazos, incluso a tus muchos arañazos.
-El número de moratones que tengas será directamente proporcional al número de horas que estés conmigo. Es el karma, me maltratas, te castiga.
¿Los mejores moratones? Los que provocan tus caderas en mis muslos. ¿Las mejores marcas? Tus labios en mi cintura.
+Me llevas por la mala vida.
-Te gusta la mala vida.
+No, me gustas tú, que vas por la mala vida.
-Y por eso te gusta la mala vida. ¿Qué se siente al estar a las dos de la mañana en un bar echando un billar sin control paterno?
Gracias, por no dejarme salir corriendo como siempre que han intentado quererme, por atarme bien fuerte para que no me escapara, por enseñarme qué es la felicidad.
Gracias, por esas noches a tu lado. Por todos esos "cinco minutos contigo y me pongo ñoño". Por todas esas sonrisas que me robas, por hacerme sonreír de verdad, como nunca he hecho.
-Me encanta cuando sonríes.
+Lo hago bastante a menudo.
-Sí, pero esa sonrisa rara vez llega hasta tus ojos, ahora mismo tienes ojos de felicidad.
+Es lo que tú provocas.
Ahora mismo no tengo palabras para expresar todo lo que siento por ti, es superior a todo lo que pueda decir al respecto. Simplemente, gracias.
Por estos dos días, por hacerme la persona más feliz durante 34 horas seguidas.
Te quiero tanto...
"When the world comes crashing down and the skies begin to fall... I'll wait for you"
"Eres preciosa"
-Eres preciosa. -Le dijo mientras ella estaba sentada encima suya.
Ella baja la mirada, contrariándole, queriendo que deje de decir todas esas cosas que ella siempre ha considerado mentira. No le gusta que la digan que es guapa, mucho menos preciosa, nunca ha pensado que sea así.
-Sí, bueno, si tú lo dices... -Intenta poner cara de cabreada, pero está demasiado enamorada de él para hacer que se cabrea con él.
-Mírame, -le levanta la mirada hacia él, le hace mirarle a los ojos- eres preciosa, sí, eres preciosa, siempre lo eres. Al menos para mí.
Ella vuelve a bajar la mirada, avergonzada. Ha pasado tiempo y sin embargo, ella se sigue muriendo de vergüenza cada vez que él la dice algo así. Le quiere. Lo sabe. Sabe que no podría vivir sin esa sonrisa que él sólo tiene para ella, sin esa sonrisa pícara que él pone cada vez que le propone algo. No sabría vivir sin un solo "te quiero enana" suyo.
Le abraza. Le abraza bien fuerte. Él le devuelve el abrazo. Es lo mejor que le ha pasado en la vida. Su sonrisa de verdad.
jueves, 20 de junio de 2013
Conseguí encontrarme.
En tus labios encontré la calma que necesitaba mientras perdía la razón que me faltaba.
En cada sonrisa tuya me jugué la cordura, que poco a poco se quedó en tu cama.
Si con cada mirada sentía mi corazón que contigo se iba, que cada día, estaba más perdida.
Si me perdí contando los arañazos de tu espalda tras levantarnos de la cama.
Conseguí encontrarme, desnuda en tus brazos, en tu cama, con la promesa de un futuro que nunca sé si llegará.
Conseguí encontrarme, en tu cuello, mientras tus manos recorrían mi cuerpo.
Conseguí perderme, cada momento, cuando los celos me dicen "basta ya".
Conseguí perder la calma, una y otra vez cuando te tenía más cerca cada vez.
Nunca conseguí que mi corazón parara, que se tranquilizara cuando me besabas después de más de una semana sin ti.
Nunca he conseguido nada tan real, y sin embargo, cuando estoy contigo, tranquila, abrazada a ti, me creo que todo es un sueño, que algo tan bonito no me puede ocurrir a mí, que no me merezco ser tan feliz.
En cada sonrisa tuya me jugué la cordura, que poco a poco se quedó en tu cama.
Si con cada mirada sentía mi corazón que contigo se iba, que cada día, estaba más perdida.
Si me perdí contando los arañazos de tu espalda tras levantarnos de la cama.
Conseguí encontrarme, desnuda en tus brazos, en tu cama, con la promesa de un futuro que nunca sé si llegará.
Conseguí encontrarme, en tu cuello, mientras tus manos recorrían mi cuerpo.
Conseguí perderme, cada momento, cuando los celos me dicen "basta ya".
Conseguí perder la calma, una y otra vez cuando te tenía más cerca cada vez.
Nunca conseguí que mi corazón parara, que se tranquilizara cuando me besabas después de más de una semana sin ti.
Nunca he conseguido nada tan real, y sin embargo, cuando estoy contigo, tranquila, abrazada a ti, me creo que todo es un sueño, que algo tan bonito no me puede ocurrir a mí, que no me merezco ser tan feliz.
viernes, 31 de mayo de 2013
Hoy.
No sé cómo empezar esto, no sé ni siquiera por qué lo escribo. Supongo que me estoy ahogando yo sola, que este nudo en el estómago es demasiado grande como para dejar que siga ahí. Supongo que es la falta de alguien a quien contárselo, la necesidad que tengo de hablarlo y no saber ni tener con quién. Supongo que es demasiado tiempo callándome algo que me está comiendo por dentro. Son las ganas de gritar, de gritar que me ahogo, que no puedo respirar y que aún así, a pesar de todo, las lágrimas no quieren salir de mis ojos. Se niegan a darme ese alivio, a dejar de dolerme. Cojo aire, lo suelto y me ahogo más que antes.
Supongo que es el creer que no me merezco ser feliz. A pesar de que ahora mismo todo sea una mierda, sólo tenga ganas de encerrarme en el armario y no moverme hasta que tenga edad legal para mudarme. A pesar de que lo único que me hace feliz y sonreír ahora mismo es él. Y aún así, aún siendo lo mejor que tengo y posiblemente, lo mejor que he tenido, sigo con la sensación de que no le merezco.
Con la sensación de que algún día se dará cuenta de cómo soy, de que no valgo la pena y se irá, con la primera pelirroja que se le ponga a tiro. Me sigo ahogando en mis propias rayadas, en mis propias paranoias. Sigo pensando que no me lo merezco, que es demasiado bueno, que él podría estar con alguien mucho mejor, más mayor, más guapa, con mejor cuerpo, que no se raye tanto, que viva más cerca.
Y sin embargo y con todo, me eligió a mí. Sigo sin saber por qué.
Sigo sin saber por qué apostó por una cría que sólo le iba a traer problemas, que se iba a echar a llorar cada vez que le viera, que echaría por tierra cada momento bueno.
Sigo sin saber por qué se me corta la respiración cada vez que le beso, por qué me estoy malacostumbrando a vivir con él, con sus horarios.
Sigo pensando que todo esto es un sueño, que en cualquier momento llegará cualquier otra mejor que yo y me dará puerta.
¿Mal pensada? Piensa mal y acertarás más veces.
Quiero creer que todo esto, todas estas rayadas, todas estas comidas de cabeza y de más royos, están sólo en mi cabeza. Que nada en realidad es así.
Pero no puedo. El pesimismo puede conmigo. Es superior a mí. Es mi propio demonio, el que no me deja ver las cosas de una manera ya no positiva, más bien objetiva.
Hoy será una de esas tantas noches sin dormir.
Supongo que es el creer que no me merezco ser feliz. A pesar de que ahora mismo todo sea una mierda, sólo tenga ganas de encerrarme en el armario y no moverme hasta que tenga edad legal para mudarme. A pesar de que lo único que me hace feliz y sonreír ahora mismo es él. Y aún así, aún siendo lo mejor que tengo y posiblemente, lo mejor que he tenido, sigo con la sensación de que no le merezco.
Con la sensación de que algún día se dará cuenta de cómo soy, de que no valgo la pena y se irá, con la primera pelirroja que se le ponga a tiro. Me sigo ahogando en mis propias rayadas, en mis propias paranoias. Sigo pensando que no me lo merezco, que es demasiado bueno, que él podría estar con alguien mucho mejor, más mayor, más guapa, con mejor cuerpo, que no se raye tanto, que viva más cerca.
Y sin embargo y con todo, me eligió a mí. Sigo sin saber por qué.
Sigo sin saber por qué apostó por una cría que sólo le iba a traer problemas, que se iba a echar a llorar cada vez que le viera, que echaría por tierra cada momento bueno.
Sigo sin saber por qué se me corta la respiración cada vez que le beso, por qué me estoy malacostumbrando a vivir con él, con sus horarios.
Sigo pensando que todo esto es un sueño, que en cualquier momento llegará cualquier otra mejor que yo y me dará puerta.
¿Mal pensada? Piensa mal y acertarás más veces.
Quiero creer que todo esto, todas estas rayadas, todas estas comidas de cabeza y de más royos, están sólo en mi cabeza. Que nada en realidad es así.
Pero no puedo. El pesimismo puede conmigo. Es superior a mí. Es mi propio demonio, el que no me deja ver las cosas de una manera ya no positiva, más bien objetiva.
Hoy será una de esas tantas noches sin dormir.
viernes, 26 de abril de 2013
I say I love you.
No sé explicar el cómo ni el por qué. No sé si ha sido a bien o a mal. He cambiado, sí, lo sé. He cambiado y no sé si ha sido un buen cambio. He cambiado, lo noto en mí, en la gente, en mi actitud.
He dejado de sentir lo que sentía, he dejado de callarme cosas que siempre me he callado, he empezado a hartarme de todo.
He dejado de aguantar a la gente, he dejado de aguantarme a mí. Será que he dejado de esperar cosas de la gente y he empezado a esperar demasiado de mí. Será que me he dado cuenta de cómo son las cosas, de la realidad, no de mi realidad.
He empezado a comportarme de una forma distinta, peor quizá. No puedo arrepentirme de nada, de nada de estos días que haya dicho o hecho. No puedo decir que lo siento, porque no lo hago. No puedo pedir perdón por las malas contestaciones, las malas miradas, las malas conductas, porque no lo siento. No me parece ético decir o hacer algo que no siento.
No me gusta engañarme, lo he hecho bastante tiempo.
Sólo pediré perdón por no haber estado a la altura de lo que muchos esperaban de mí, de haberles fallado últimamente, de haberles defraudado. Tampoco es algo que sienta demasiado, no puedes esperar nada de nadie, y si es una desequilibrada como yo, aún menos.
Puede que sea distinto todo, puede que todo haya cambiado, pero supongo que las personas de verdad, tus amigos, siempre están. Si dejan de estarlo a la mínima, quizá, es que nunca lo han sido de verdad. Considera amigo a aquel que te dice las cosas, sin importarle que te puedas llegar a cabrear, a la cara, por mucho que duelan. Aquel que no tome la vía rápida de mandarte a la mierda, que te diga las cuatro cosas que necesitas oír para volver a la realidad, no que te mienta. Aquel que te apoya, no que te hunde más. Aquel que a la hora de echarte la bronca, se ríe de ti.
No puedes considerar "mejor amigo" a alguien que te ataca donde más te duele, a malas. Puedes soltar cosas, soltarlas de coña, pero no a hacer daño. Eso, no es un amigo.
Quizá sea que mis conceptos sean distintos, quizá sea que soy peor que antes, que estoy más insoportable que nunca. Será que cada día amigos, menos.
Es posible que en este mes y 8 días haya cambiado bestialmente, haya empeorado mucho mi carácter, me haya encabezonado con algo y no haya salido de ahí, pero por una vez, algo me va bien en la vida y ni pienso joderla ni perderlo.
He dejado de tener claras muchas cosas que antes tenía por cristalinas. He dejado de saber qué siento realmente por la gente. He dejado de saber cuándo todo va bien o mal. He dejado de sonreír a cosas que antes hacía, para poner mala cara y una mala contestación.
¿Borde? ¿yo? No sé de qué me hablas.
Quizá sea que necesitaba un cambio, dejar de ser la que siempre se pensaba las cosas mi veces, la que actuaba para caer bien, la que no era ella con la gente. Me he dado cuenta, quizá tarde, de que si no te quieren o valoran por cómo eres, vas a estar engañándote siempre. No quiero seguir engañándome, mucho lo he hecho ya.
Le he querido, mucho, como creía que no volvería a hacer. Le he querido hasta hartarme a llorar. Le he querido, hasta que ya no he podido más.
De repente, apareció él, como una luz en la oscuridad, como una linterna en una cueva sin fin. Me sacó de toda esa mierda, de todo ese sufrimiento. Me hizo borrar cualquier entrada que describiera dolor, me hizo sonreír y me enamoró.
Me hace temblar cada vez que me mira y sonríe, cada vez que se acerca a darme un beso, cada vez que su nariz roza la mía.
Hace que todo en mi interior se agite cuando me roza, que mi corazón de saltos cuando me coge y me besa.
Hace que toda esa sensación de estar haciendo todo mal con la gente, de pronto, se borre.
Hace que sólo le vea a él, no a lo que hago mal, me hace ver que no siempre soy la bruja, que de vez en cuando, puedo ser la protagonista de este libro que espero, nunca tenga final.
"Please don't forgive me"
He dejado de sentir lo que sentía, he dejado de callarme cosas que siempre me he callado, he empezado a hartarme de todo.
He dejado de aguantar a la gente, he dejado de aguantarme a mí. Será que he dejado de esperar cosas de la gente y he empezado a esperar demasiado de mí. Será que me he dado cuenta de cómo son las cosas, de la realidad, no de mi realidad.
He empezado a comportarme de una forma distinta, peor quizá. No puedo arrepentirme de nada, de nada de estos días que haya dicho o hecho. No puedo decir que lo siento, porque no lo hago. No puedo pedir perdón por las malas contestaciones, las malas miradas, las malas conductas, porque no lo siento. No me parece ético decir o hacer algo que no siento.
No me gusta engañarme, lo he hecho bastante tiempo.
Sólo pediré perdón por no haber estado a la altura de lo que muchos esperaban de mí, de haberles fallado últimamente, de haberles defraudado. Tampoco es algo que sienta demasiado, no puedes esperar nada de nadie, y si es una desequilibrada como yo, aún menos.
Puede que sea distinto todo, puede que todo haya cambiado, pero supongo que las personas de verdad, tus amigos, siempre están. Si dejan de estarlo a la mínima, quizá, es que nunca lo han sido de verdad. Considera amigo a aquel que te dice las cosas, sin importarle que te puedas llegar a cabrear, a la cara, por mucho que duelan. Aquel que no tome la vía rápida de mandarte a la mierda, que te diga las cuatro cosas que necesitas oír para volver a la realidad, no que te mienta. Aquel que te apoya, no que te hunde más. Aquel que a la hora de echarte la bronca, se ríe de ti.
No puedes considerar "mejor amigo" a alguien que te ataca donde más te duele, a malas. Puedes soltar cosas, soltarlas de coña, pero no a hacer daño. Eso, no es un amigo.
Quizá sea que mis conceptos sean distintos, quizá sea que soy peor que antes, que estoy más insoportable que nunca. Será que cada día amigos, menos.
Es posible que en este mes y 8 días haya cambiado bestialmente, haya empeorado mucho mi carácter, me haya encabezonado con algo y no haya salido de ahí, pero por una vez, algo me va bien en la vida y ni pienso joderla ni perderlo.
He dejado de tener claras muchas cosas que antes tenía por cristalinas. He dejado de saber qué siento realmente por la gente. He dejado de saber cuándo todo va bien o mal. He dejado de sonreír a cosas que antes hacía, para poner mala cara y una mala contestación.
¿Borde? ¿yo? No sé de qué me hablas.
Quizá sea que necesitaba un cambio, dejar de ser la que siempre se pensaba las cosas mi veces, la que actuaba para caer bien, la que no era ella con la gente. Me he dado cuenta, quizá tarde, de que si no te quieren o valoran por cómo eres, vas a estar engañándote siempre. No quiero seguir engañándome, mucho lo he hecho ya.
Le he querido, mucho, como creía que no volvería a hacer. Le he querido hasta hartarme a llorar. Le he querido, hasta que ya no he podido más.
De repente, apareció él, como una luz en la oscuridad, como una linterna en una cueva sin fin. Me sacó de toda esa mierda, de todo ese sufrimiento. Me hizo borrar cualquier entrada que describiera dolor, me hizo sonreír y me enamoró.
Me hace temblar cada vez que me mira y sonríe, cada vez que se acerca a darme un beso, cada vez que su nariz roza la mía.
Hace que todo en mi interior se agite cuando me roza, que mi corazón de saltos cuando me coge y me besa.
Hace que toda esa sensación de estar haciendo todo mal con la gente, de pronto, se borre.
Hace que sólo le vea a él, no a lo que hago mal, me hace ver que no siempre soy la bruja, que de vez en cuando, puedo ser la protagonista de este libro que espero, nunca tenga final.
"Please don't forgive me"
martes, 9 de abril de 2013
You're the one.
"We all need that person who can be true to you"
Esta sociedad nos enseña desde pequeños que necesitamos de alguien para ser felices.
Sin embargo, no nos enseñan a ser felices con lo que tenemos, nos hacen querer lo que no tenemos y acabar por aborrecer aquello que sí tenemos.
Sí que es verdad que teniendo a alguien a tu lado, yendo las cosas bien, puedes llegar a ser muy feliz, sobretodo si es algo inesperado. Cuando esperamos algo, nos hacemos muchas ilusiones y las cosas no siempre vienen como nos las esperamos y nos podemos llevar una gran desilusión. Si no esperas algo, cuando sucede todo es ilusión, al menos al principio.
No nos conformamos con nada de lo que tenemos, siempre pensamos que merecemos más, o no nos gusta lo que tenemos, sin darnos cuenta que en un segundo, todo puede cambiar, para bien o para mal. Si va a bien, pues genial, aún así seguiremos quejándonos y pidiendo más. Si va a mal, la cosa cambia. Nos empezamos a lamentar por lo perdido, a valorar lo que teníamos, a querer volver a lo anterior. Nos martirizamos y no sabemos o no dejamos ver lo bueno que puedes tener.
No necesitamos a nadie realmente para sonreír, no mientras aprendas a quererte a ti mismo, nos sepamos valorar y estemos bien con nosotros mismos. Creemos que como nadie nos quiere, por algo será y acabamos por no querernos ni nosotros mismos.
Lo curioso es, que para que alguien te quiera, y tú poder quererle, primero tenemos que aprender a querernos a nosotros mismos.
No podemos estar todo el día lamentándonos por lo que tenemos o por lo que hemos perdido, hay que empezar a valorar lo que se tiene.
Lucha por tus sueños, sin dejar de cuidar lo que tienes, sin cerrarte puertas, sin joderlo.
Lucha por sonreír, sin más ayuda que tu propia felicidad, yo ya he perdido este juego.
Lucha por ti, por conseguir aquel cambio que tanto deseas.
Lucha por mí, porque no me estampe bajando sin frenos esta cuesta kilométrica que últimamente es mi vida.
Lucha porque aquello que tienes sea exactamente lo que necesitas, no caprichos temporales.
Lucha por no arrepentirte de aquellas cosas que has perdido.
Lucha por sólo necesitar aquello que tienes, que sepas que nunca vas a perder y no necesitar cosas o personas imposibles.
Lucha por ti, siempre por ti, por tu felicidad.
Yo lucharé por ti, luchar por mí ya no me servirá.
Esta sociedad nos enseña desde pequeños que necesitamos de alguien para ser felices.
Sin embargo, no nos enseñan a ser felices con lo que tenemos, nos hacen querer lo que no tenemos y acabar por aborrecer aquello que sí tenemos.
Sí que es verdad que teniendo a alguien a tu lado, yendo las cosas bien, puedes llegar a ser muy feliz, sobretodo si es algo inesperado. Cuando esperamos algo, nos hacemos muchas ilusiones y las cosas no siempre vienen como nos las esperamos y nos podemos llevar una gran desilusión. Si no esperas algo, cuando sucede todo es ilusión, al menos al principio.
No nos conformamos con nada de lo que tenemos, siempre pensamos que merecemos más, o no nos gusta lo que tenemos, sin darnos cuenta que en un segundo, todo puede cambiar, para bien o para mal. Si va a bien, pues genial, aún así seguiremos quejándonos y pidiendo más. Si va a mal, la cosa cambia. Nos empezamos a lamentar por lo perdido, a valorar lo que teníamos, a querer volver a lo anterior. Nos martirizamos y no sabemos o no dejamos ver lo bueno que puedes tener.
No necesitamos a nadie realmente para sonreír, no mientras aprendas a quererte a ti mismo, nos sepamos valorar y estemos bien con nosotros mismos. Creemos que como nadie nos quiere, por algo será y acabamos por no querernos ni nosotros mismos.
Lo curioso es, que para que alguien te quiera, y tú poder quererle, primero tenemos que aprender a querernos a nosotros mismos.
No podemos estar todo el día lamentándonos por lo que tenemos o por lo que hemos perdido, hay que empezar a valorar lo que se tiene.
Lucha por tus sueños, sin dejar de cuidar lo que tienes, sin cerrarte puertas, sin joderlo.
Lucha por sonreír, sin más ayuda que tu propia felicidad, yo ya he perdido este juego.
Lucha por ti, por conseguir aquel cambio que tanto deseas.
Lucha por mí, porque no me estampe bajando sin frenos esta cuesta kilométrica que últimamente es mi vida.
Lucha porque aquello que tienes sea exactamente lo que necesitas, no caprichos temporales.
Lucha por no arrepentirte de aquellas cosas que has perdido.
Lucha por sólo necesitar aquello que tienes, que sepas que nunca vas a perder y no necesitar cosas o personas imposibles.
Lucha por ti, siempre por ti, por tu felicidad.
Yo lucharé por ti, luchar por mí ya no me servirá.
Eres.
Eres la sonrisa pintada en mi cara, el brillo que delata mis ojos soñadores.
Eres la ilusión que nunca había tenido, el aire que se escapa de mis pulmones cuando te vas.
Eres la risa que sale de mi boca y llena tus oídos, la mirada de amor que nunca tuve.
Eres la dulzura que necesitaba mi agria vida, el vivir dentro de mi sobrevivir.
Eres el choque de realidad que nunca había tenido, el mundo en el que me muevo.
Eres la fuerza que destruye mis muros, la calma en la tormenta.
Eres lo positivo que necesitaba, el error más bonito.
Eres un todo que apareció de la nada.
Eres la ilusión que nunca había tenido, el aire que se escapa de mis pulmones cuando te vas.
Eres la risa que sale de mi boca y llena tus oídos, la mirada de amor que nunca tuve.
Eres la dulzura que necesitaba mi agria vida, el vivir dentro de mi sobrevivir.
Eres el choque de realidad que nunca había tenido, el mundo en el que me muevo.
Eres la fuerza que destruye mis muros, la calma en la tormenta.
Eres lo positivo que necesitaba, el error más bonito.
Eres un todo que apareció de la nada.
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