Bárbara llora, como una niña tonta.
domingo, 24 de noviembre de 2013
Bárbara llora, como una niña tonta.
lunes, 18 de noviembre de 2013
I'm yours forever, and I always will be.
Tengo miedo.
Y no sé si escribirlo me ayuda, ya que llorar no me sirve, ya que intentar respirar no funciona. Intento saber qué mezcla explosiva es la que hay dentro de mí para que esté acojonada como nunca lo he estado. Para que la más mínima palabra me golpee los pulmones y me impida respirar. "La explicación más sencilla suele ser la correcta". supongo que la explicación más sencilla en este caso es la que más me hace llorar, la que me impide respirar con normalidad, la que no permite que mi corazón se tranquilice. Y esa explicación es que tengo miedo. Miedo, como nunca lo he tenido. Y lo peor de todo es que me enfrento a él como si tuviera tres años, llorando por todo, sin hacerle cara, como una cría a la que le han quitado su muñeca favorita. Pero claro, todo es más complicado que eso. No es una muñeca, y quizá no sea ninguna posibilidad real, pero veo que todo esto me supera, que no puedo estar a la altura de lo que se espera de mí, que voy a darle la razón. Quiero demostrar que puedo con esto, quiero hacer saber que sé que puedo, que puedo hacerlo bien y sin equivocarme. Quiero que entiendan que esto no me va a superar, que soy yo, que soy una bárbara, que no hay quien me pare. Pero a veces, incluso a los más bárbaros hay algo que les dice que paren, que se relajen, que ya no es su tiempo.
Sólo necesito una oportunidad, ese abrazo de "todo está bien, yo voy a estar aquí siempre" que ya no tengo. Quiero que mi corazón se pare un segundo, que deje de acelerarse, que deje de hacerme caer. Quiero poder no echarme a llorar cuando me den el resultado, cuando me digan algo que condicionará el resto de mi vida. Necesito dejar de portarme como la cría que llevo siendo yo estas semanas, esa que llora desconsolada en la ducha para que nadie se entere, o esa que tiene que llamar a la única persona que sabe que le va a coger el teléfono a las 2 para que la tranquilice.
Sólo necesito alguien aquí, a mi lado.
viernes, 1 de noviembre de 2013
Todo lo que nunca me atrevo a decirte
domingo, 27 de octubre de 2013
My scar, my heart, my truth.
Y allí estaba yo, siendo feliz. Aún siéndolo, con solo pensarlo. Allí estaba, tumbada en tu sofá, con sólo lo necesario encima, abrazada a un cojín, con los ojos cerrados y pensando en toda esa situación, en ti.
¿Qué me encuentro cuando vuelvo a abrir los ojos? A ti. A ti mirándome, con esa cara de estúpido que pones cada vez que lo haces. Con esa cara que me hace sonreír porque muestra una profunda felicidad. Vuelvo a cerrar los ojos, y al abrirlos, ahí vuelves a estar, con exactamente la misma cara.
"Me gusta verte así"
Pienso. Pienso seriamente en todo lo que te reproché sólo tres días antes de eso, todo eso de lo que no querías darte cuenta. Me siento culpable. Me doy cuenta, de que en realidad la primera que no se da cuenta de las cosas soy yo. Yo, que siempre pienso que encontrarás a alguien mejor, alguien a quien quieras y no me doy cuenta de qué es realmente lo que quieres. De que lo único que quieres es a mí. Te reprocho no darte cuenta de todo lo que te quiero, de tus paranoias estúpidas, de tus "me vas a dejar por él, te gusta, lo sabes", sin darme cuenta de que en realidad sólo me devuelves lo que yo te doy. Te reprocho no ser capaz de ver que eres la única persona de la que no huyo, a la que soy yo la que se acerca, a la que busco siempre. Te reprocho no ser capaz de confiar en que no voy a estar con otro, no al menos mientras te ame, te ame tanto como lo hago ahora mismo. Te reprocho no ser capaz de ver lo que de verdad siento, cuando yo no era capaz de ver esa cara.
Echarme a llorar. Me echo a llorar porque no puedo con esa cara de ilusión que pones, porque sé que te acabaré fallando.
"Cariño, es esperanza. Esperanza de que en algún momento dejes de subestimarte, de que en algún momento llegues a saber todo lo que vales, aunque eso conlleve que me dejes atrás. Quiero ayudarte a superar todas esas barreras que tú misma te pones, que es lo único que no te deja brillar y todos esos complejos estúpidos que tienes. Y pienso estar ahí cuando un día lo consigas, aunque acabes dejándome atrás. Y espero que no sea así, si no ¿qué haría yo solo en esta casa?"
Confías más en mí de lo que yo misma he hecho y posiblemente llegaré a hacer jamás. Te conocí siendo alguien incapaz de confiar en absolutamente nadie, ni siquiera a veces en sí mismo.
"Puedes con ello. ¿Sabes por qué lo sé? Porque confío en ti. Y he de confesar, que confío más de lo que creí que llegaría a hacer."
Puede que tuviéramos un principio "injusto", un tanto tropezado, quizá incluso forzoso por ambas partes. Puede que haya llorado bastantes veces por ello, puede que haya habido días en los que ni siquiera haya podido quitármelo de la cabeza, pero ¿sabes? No me arrepiento de absolutamente nada de lo que ha habido en este tiempo entre tú y yo.
¿Sabes por qué? Porque has sido la única persona que en lo malo, que no ha sido poco, no se ha ido, sino que ha estado, e incluso más. Has sido ese que mientras dos lágrimas me caían ha sido capaz de hacerme reír como si no hubiera mañana, me ha quitado esas dos lágrimas de los ojos, me ha besado y me ha dicho que todo estaba bien, que tú estabas ahí. Porque has sido ese "y si te rayas, pasa cualquier cosa, no puedes dormir, llámame, a la hora que sea" que yo nunca he tenido. Porque eres la única razón que hoy por hoy tengo para sonreír, para salir adelante, para ser fuerte cada mañana.
Y no, no sirvo para ser la fuerte de nosotros dos, y sé que hay veces que me toca, y juro que intento no echarme a llorar, al menos no mientras me ves.
Y no sé si es demasiado triste o demasiado bonito, pero actualmente eres la única persona con la que sé que puedo contar siempre, al que le puedo contar todo, sea lo que sea, todos mis miedos e inseguridades (que no son pocos), mi mejor amigo.
No sé si esto será amor, no sé que es el amor. Sólo sé, que la ultima imagen de cada noche eres tú, abrazándome, como tantas veces has hecho, protegiéndome para que pueda dormir tranquila, y la primera de cada mañana eres tú, en mi cama, con la ya mencionada cara de estúpido.
Y ¿sabes? Duele. Duele mucho. Dueles.
"So next to you, so close to you"
sábado, 5 de octubre de 2013
Solo como nunca, solo como siempre
Y es que me canso de que siempre sea así esto. Me canso de que siempre que estás así sea por ella, por sus movidas, por verla.
Y dime, ¿cómo debería sentirme yo? ¿Debería dar saltos de la alegría? ¿Ser feliz como si nada? ¿Como si no me destrozara? ¿Como si todo fuera bien?
Me dices que no me preocupe, que no empiece con mis paranoias, que todo va bien a la vez que tu voz denota la mayor indiferencia, como siempre que tiene que ver con ella.
Pretendes que no me preocupe, que no piense que no te importaré como ella lo hizo. ¿Crees que es fácil así? Si cada vez que estás así no es difícil saber por qué o por quien es...
Y sí, entiendo perfectamente la cantidad de tiempo que ha habido entre vosotros, entiendo la cantidad de tiempo y de cosas, lo entiendo. Ahora, por un momento entiéndeme tú a mí.
Entiende mis inseguridades, lo poco que me aprecio, lo fácil que me es ver que me dejarás por alguien mejor, lo cual no es difícil de encontrar. Entiende que si estás así no sólo estás jodido tú, lo estamos los dos.
"No puedes hacer nada más por mí, preocuparte ya es mucho"
¿No entiendes que la distancia en esto también nos jode? Que yo lo único que quiero ahora mismo es darte un jodido abrazo y no soltarte. Y sin embargo aquí estoy, metida debajo de mi mesa, como siempre. Huyendo de todo, incumpliendo mi promesa de no llorar, de no preocuparme, de mantenerme ocupada.
Poemas(?) de una joven sin preocupaciones.
martes, 24 de septiembre de 2013
We gotta make the love complete tonight
Y es que no soy capaz de meterme en la cama y no pensar en ti.
Acordarme de cada momento que hemos pasado. De cada segundo que ha pasado entre nosotros.
Acordarme de cuando me despertabas a las 10, abrirte en bragas y que me beses, me beses como si llevaras mucho sin hacerlo, mientras me acorralas contra la pared y dejas tus cosas.
Acordarme de que me cojas en brazos, me digas que estoy preciosa y pongas esa sonrisa tuya que sólo te he visto cuando estamos a solas, mientras no eres capaz de recuperar la respiración. Notar tu corazón acelerado contra mí. Sentir que no eres capaz de apartarte de mí, que sólo eres capaz de besarme, cada vez más, cada vez más rápido, cada vez con más intensidad.
Entonces, decides que es hora de ir hasta mi cama, tumbarnos y dejar que nuestras ganas hagan todo lo demás. Que esas ganas de querernos, de estar cada vez más cerca, lo hagan todo por nosotros.
Perder la noción del tiempo mientras tú estás en mí. No pensar en nada, sólo en ti, en cómo me haces sentir, en cómo me miras, en cuánto te he echado de menos.
Sentir tus uñas clavándose en mi espalda, mientras las mías arañan la tuya. Morderte, morderte con ganas, soltar todo lo que siento en ese mordisco.
Oír tus "te amo, pequeña" aunque en ese momento no me creería nada de lo que me dijeras.
No callarme nada, decirte todo lo que se me pasa por la cabeza en ese momento.
Mirarte la cara, ser feliz al verte feliz.
Odiarte, odiarte por hacerme tan jodidamente feliz mientras tus caderas dejan moratones en mis muslos.
Es increíble todo lo que me haces sentir con el más mínimo gesto.
Terminar, abrazados, sin querer separarnos ni un milímetro.
¿Quererlo a cada instante? Como si no existiera nada más.
domingo, 22 de septiembre de 2013
A tú, coso estúpido.
Sigo escribiendo entradas con retraso, que ya no es tanto.
Escribo a toda esa gente que en este mes me han hecho sentir algo en especial, ya sea la mayor nolstalgia, como la anterior o la mayor felicidad, como esta.
Hace seis meses(y algunos días) que conocí mi felicidad. A ese, mi mayor amor. A él, mi seienchin.
A ese que captó mi atención desde la primera vez que le conocí(en persona). A ese que a la misma vez me fascinaba y me cortaba. A ese tan extraño como su tatuaje en la mano. (Y sí, a estas alturas ya estoy llorando) A ese que supo evitar sin conocerme que hiciera algo que siempre he hecho, huir. A ese, que aún diciendo que no era bueno, tenía mi confianza con solo mirarle a los ojos. A ese que pensaba y actuaba de igual modo. A ese que no hacía falta decir las cosas, porque ya las sabía. A ese, que sin comerlo ni beberlo, se ha convertido en tanto en mi vida.
Y es que es difícil encontrar a alguien capaz de recorrer hora y media de tren para conocer a alguien. Pero más difícil es que además le tengas tres horas andando sin parar, lloviendo y que no se queje ni una sola vez.
Y es que él era capaz de hacer que yo hablara sin parar, a pesar de que apenas le conocía.
Cada cosa que me ha hecho sentir ha sido especial y única, incomparable a nada anterior a él.
Y es que cada día estoy más enamorada.
Y es que cada día le necesito más.
Le necesito. A él, a sus caricias, a sus miradas, a su media sonrisa que me derrite, a sus abrazos, a los despertares en su cama.
Y si algo he aprendido en estos seis meses es que no conoces realmente a alguien cuando solo le ves actuar en una situación determinada.
Y si algo me has enseñado en estos seis meses es que no estoy sola.
Y si algo he odiado ha sido que sepas ver todo a través de mí, no ser capaz de no preocuparte por las cosas.
Y si algo necesito a cada momento, es a ti.
Llegaste en no buen momento y me pusiste todo patas arriba.
Gracias por estos seis meses, quepeño.
A ti, mi genia.
Dicen que cuando alguien muere solemos recordarles como gente perfecta, sin errores, les idealizamos.