viernes, 7 de diciembre de 2018

26/11/2018 LIBRE.

Y te juro, que en todo momento yo me sentí libre.
Incluso esa última vez que caminaba desnuda hacia mi ropa, digna, sin importarme.
Mientras me caía esa única lágrima del ojo derecho, incluso ahí, me sentí libre.
Dolida, pero libre.
Y seguiré diciendo que tengo sueño, porque decir que me duele el pecho y noto cómo se me va partiendo el corazón es demasiado explícito para los dos.
Pero yo nunca me voy sin haber jugado todas mis cartas, sin haber luchado dos veces.

jueves, 6 de diciembre de 2018

Ya no dejo que otras manos curen mis heridas, que otros labios besen mis cicatrices.
No permito que nadie que no sea yo intente cuidarme y ayudarme a avanzar.
He aprendido a cuidarme sola, a desinfectar cada herida que tu veneno dejó en mi piel.
Todas esas heridas me pertenecen sólo a mí y es mi deber cerrarlas y no permitir que nunca más vuelvan a abrirse.
Son mis manos las que recorren cada centímetro de mi piel, buscando esos lugares en los que tus manos estuvieron antes, borrando todas y cada una de tus huellas.
Son mis lágrimas las que bañan mi piel desnuda, las que cubren todas y cada una de las espinas y las van sacando.
Soy yo la que me protege, la que me mima, la que me quiere y me cuida.
Y ningunas otras manos son las encargadas de ello, ni lo serán.
Porque lo más importante de mi vida, soy yo misma.

jueves, 15 de noviembre de 2018

"La culpa mata"

En este último año he sido víctima, testigo y verdugo. He aprendido un montón de cosas, y por encima de todo, he aprendido que la persona a la que más tengo que querer es a mí misma, a dejar de culparme, porque eso sólo me estaba destruyendo.
Me explico y comienzo.
Cuando la gente piensa en abuso y/o violación, la primera imagen que les suele venir a la cabeza es el típico callejón a oscuras, una chica joven volviendo a casa sola, cada uno decide qué ropa lleva, en qué condiciones va y cómo es ella, y un desconocido cogiendo y forzándola. Pero siento deciros, que la mayor parte de las veces, el abuso viene por parte de conocidos: pareja, amigos, familiares.
En este año, no he sido capaz de hablar completamente de lo que a mí me sucedió durante meses en el año pasado, porque creí haberlo superado, haber aprendido a vivir con ello, pero a base de tener pesadillas constantes con diferentes personas intentando abusar de mí, hacer conmigo cosas que yo no quería, he comprendido que una parte de mí no ha terminado de asumir y superar esta situación.
Comienzo, mi caso, como muchos otros que son silenciados, fue por un "amigo", una persona  a la que yo quería muchísimo, y que a día de hoy sigo queriendo, pero elegí cuidar de mí y no de él, a él ya le había defendido lo indefendible, perdonado lo imperdonable y seguido a su lado a pesar de todo, llegando a preocuparme por él antes que por mí.
Aclaro que no quiero dar lástima con nada de todo esto, pero considero que contarlo es un paso importante para mí, para seguir adelante, para no temblar cada vez que una persona se acerca sin mi permiso, para no pegar un bote cada vez que alguien me toca sin avisar, para que cada vez que mantengo relaciones con alguien no esté pensando en qué pasaría si en ese momento le digo que no quiero seguir, que quiero que pare.
Yo había tenido ya relaciones físicas con esta persona, y sabía que teníamos una relación de lo más tóxica, porque tanto la gente de mi alrededor me avisó, como yo misma fui consciente tras varios meses y situaciones vividas. Acabé cansada tras meses de la actitud de "machito" cada vez que algún hombre que él considerara que yo le podría gustar se me acercaba, del marcar territorio, de que tras meses sin querer nada conmigo, porque alguien me prestara atención tuviera que volver a estar conmigo. Pero eso sólo se aplicaba en una dirección, yo tuve que aguantar varias veces ver cómo se liaba con alguna chica habiendo salido los dos solos de fiesta alguna noche, y yo nunca dije nada. Porque no me importaba, o eso dejaba ver.
El tal es, que todo se acabó yendo de madre. Cansada de esta actitud, de que todo fuera cuando él quería, bajo sus propias condiciones, donde él quisiera y sin tener en cuenta para nada mi opinión (abuso), yo decidí que no quería tener nada más con él, dejarlo todo como amigos y ya está. A estas alturas, yo sobrevivía con unos niveles de ansiedad altísimos, que como más tarde comprendí, me provocaba él. Acabé acostumbrada a tener ataques de ansiedad casi cada noche que salía con él de fiesta, a estar en tensión en todo momento, pendiente de la gente que tenía a mi alrededor y de todas las muchachas del garito con las que él había tenido algo (de las cuales en un principio sentía celos y asco, que poco a poco se convirtió en sororidad y empatía, al fin y al cabo, estaban en la misma situación que yo). Acabé cansada de ver a estas mismas muchachas perseguirle como si fueran polillas y él la única luz en kilómetros a la redonda. Llegué a sentir lástima por ellas, y a día de hoy la sigo sintiendo, por ver a muchachas tan capaces perseguir a un subnormal que sólo jugaba con ellas, como conmigo. Llegué a tomar como días de descanso los findes que él no salía.
Pero parecía que cada vez que yo tomaba la decisión de no tener nada nunca más con él, él tenía una necesidad absoluta de volver a tener algo conmigo. Y no paraba hasta conseguirlo. Por el medio que fuera. Llegué a un estado en el que comprendí que era mucho más fácil dejarme, a pesar de no querer y de después pasarme días con ataques de ansiedad, sin ganas de respirar ni salir de la cama, porque negarme siempre era peor, porque nunca iba a parar, daba igual la de veces que le dijera que no, la de veces que le quitara, porque él sabía lo que quería, y lo tenía que tener. A cualquier precio.
Al principio no era consciente de esta situación, y pensaba que era yo la que controlaba todo, porque mientras las ya mencionadas muchachas le perseguían a él, él me perseguía a mí. Y yo me sentía poderosa, pero ahhhmiga, no era yo la que tenía ningún poder. No era más que un trofeo.
Recuerdo perfectamente una noche, a principios de este año, en el que me prometí que él no iba a ser el primero con el que tuviera algo (promesa totalmente incumplida por las condiciones anteriormente mentadas) en la cual salí con él y otro amigo a solas, chaval del cual se hizo amigo porque quería conmigo y como buen perro del hortelano, se hizo su amigo para así poder estar en medio. Era un jueves por la noche, en nuestro local habitual, los tres solos. Yo salí a fumar, él salió conmigo. Tiró de mí un total de tres veces para besarme, las tres veces me aparté y simplemente le abracé. Al parecer no era lo suyo entender las cobras. TRES. Yo entré super orgullosa de no haber caído, mandé un audio a un amigo, super contenta, porque por una vez no había cedido. A las horas, después de estar él toqueteándome, yo apartándome y dejando claro que no quería nada con él, volví a salir a fumar, él volvió a venir conmigo. Cayeron otras dos cobras, porque al parecer seguía sin quedarle claro que no quería con él, que cuando le contestaba de malas maneras sus comentarios rollo "cómo me pones, qué cachondo me estás poniendo, te follaba ahora mismo" no quería decir que no quería, para él significaba un reto y que tenía que conseguirlo sí o sí.  Su trofeo. Acabó pasando, yo seguía sin querer, pero como bien he explicado, es una persona que nunca entendió un "no". Literalmente me acorraló, me sujetó con un brazo contra la pared mientras con la otra mano me cogía la cara para que le besara. Le dio igual las veces que le dije que no y le mordí, eso a él le ponía más cachondo, pero para mí no era ningún juego. Otra noche volviendo a casa con un ataque de ansiedad tochísimo, y no queriendo salir nunca más.
Sin embargo, seguí saliendo, porque quedarme en casa a solas, sólo hacía que la ansiedad se incrementara.
Seguía justificándole. Mis amigas, le odiaban, me echaban la bronca cada vez que tenía algo con él, y yo me escudaba en el "pero es que cuando estamos los dos solos es una persona totalmente distinta, no es el gilipollas egocéntrico que quiere aparentar". No entendía por qué se preocupaban tanto por mí cada vez que salía sola con él. Por qué no querían que siguiera viéndole siquiera. Si en el fondo, no era tan malo.
Cosas que ahora recuerdo y me revuelven el estómago y me llevan al punto de vomitar, en ese momento me parecían nimiedades. ¿Que le he dicho 20 veces que pare porque no quiero follar en este parque y me está haciendo daño y sigue? Joder, es porque le he puesto mucho y claro, ya que estamos terminamos. Lo que en ese momento no vi, es que me estaba violando. Mi amigo.
Cuando fui capaz de ver un poco por encima, sin ser consciente aún de todo, lo que estaba pasando hablé con él, me ofrecieron ayuda, me ofrecieron compañía, incluso hablar por mí, pero yo soy de librar mis batallas sola.
Como tonta me creí sus lágrimas, su "no volverá a pasar", su "no te volveré a tocar".
Y en cierto modo, era verdad. No me volvió a tocar sin mi permiso, me pedía permiso y disculpas a la mínima. Pero en ningún momento dijo que no volvería a pasar con otra.
Y efectivamente, pasó con otras chicas, cercanas a todos nosotros, una de ellas lo sufrió una noche, que después me forzó a mí, aunque no llegamos a follar. Y calló durante meses. Con la última, la más reciente, estalló todo. Y yo ni siquiera conté lo que me había pasado, porque yo ya no me lo creía.
Y después de que le mandaran a la mierda, estuve mil veces tentada de preguntarle si se encontraba bien. ¿A santo de qué? ¿Por qué era yo la que se tenía que preocupar por él? Decidí que tenía que cuidarme a mí antes que a nadie. Lamerme mis heridas, e intentar volver a ser persona algún día, rota, pero viva. Por una vez me elegí a mí antes que a él, dejé de defenderle y justificarle, y empecé a llamar las cosas por su nombre, porque al fin y al cabo, él era un violador. Y nunca, jamás, podré defender a una persona así, por muy "amigo", por mucho que le quiera.
Y como yo ya hacía meses que había hablado con él, di por hecho que lo había superado todo. Ahora sólo me mataba la culpa, porque si yo hubiera hablado antes, dos chicas (que sepamos) no habrían pasado por la misma situación que yo. Dos chicas con los mismos problemas de ansiedad. Y di por hecho que el único dolor que yo sentía, era por ellas, porque tuvieran que pasar por esto por yo no haber hablado por el miedo a que se me juzgara, porque yo ya había estado con él antes.
Y nunca se me juzgó, cuando todo se supo, sólo recibí apoyo, sin siquiera saber nada de mi historia. Sin ser conscientes de lo que yo llevaba meses callando.
Han pasado 3 meses y 9 días desde que esta persona desapareció de mi vida, pero su huella va a seguir conmigo mucho tiempo. Sin embargo, yo nunca me he llegado a considerar víctima, no me gusta ser víctima de nada, pero en este caso, lo soy.
He aprendido por fin a dejar de culparme porque alguien abusara de mí, a dejar de pensar que soy estúpida por haber pasado por todo esto, y más sin decir nada, pero gritando auxilio en silencio. He dejado de culparme por no hablar a tiempo, porque en ningún momento ha sido culpa mía lo que él haya hecho. Y por fin, me siento libre de su influencia, libre para volver a reconstruirme cachito a cachito, para volver a ser feliz, o intentarlo al menos.
Y, por fin, libre para elegirme a mí antes que a nadie, y quererme a mí por encima de todas las cosas.

martes, 13 de febrero de 2018

Broken.

Me ha costado 8 años ser consciente de dónde viene todo lo que tengo dentro, toda mi lucha interior, mi vena autodestructiva.
Después de tanto tiempo con subidas y bajadas de autoestima (más bajadas que subidas) he sido capaz de reconocer al fin el origen. Porque me encuentro en uno de los baches más gordos que he tenido en años, hacía tantísimo tiempo que no me sentía así, que no vivía a base de ansiedad, de estar pendiente de respirar para no ahogarme.
Hacía tantísimo que no me sentía tan pequeña, tan poca cosa, tan insignificante. Llevaba mucho sin decirle a nadie que dejara de quererme, que no merezco la pena. Cuando estaba ya ahí, tan cerca de conseguir quererme, de sentirme bien. 
Ya no lloraba por las noches, no tenía pesadillas, no me hacía una bola para olvidarme de todo. 
Ya no tenía arañazos ni moratones por todas partes, era capaz de sonreír de verdad, de no forzarme a estar bien.
Había dejado de pensar que no valía para nada, que todo lo que hacía no servía, que no merecía la pena preocuparse por mí.
Ya no me consideraba una zorra fría hija de puta, incluso llegué a pensar por un momento que de verdad podía llegar a hacer bien a alguien, que podía estar con alguien sin destruirle, que de verdad no hacía daño a todo el que se me acercara.
Pude considerar que mi físico tenía potencial, que realmente podía hacer lo que quisiera sin sentirme mal.
Fui tan ilusa que llegué a creer que aprendería a vivir con mis complejos, a llegar a querer lo que durante tantos años he odiado de mi cuerpo.
Y no, una vez más aquí me veo. Totalmente rota, incapaz de ser feliz ni de ayudar a nadie, vacía por dentro, sin nada que ofrecer más allá de dolor. Sigo destruyendo todo lo bonito que tengo en mi vida para no ser feliz, para que no me haga daño en un futuro. Sigo destruyendo a todo aquel que se me acerca. 
Entro sin ser llamada, pongo todo patas arriba y cuando considero que ya he molestado suficiente, me voy. La historia de mi vida en bucle. 
Sigo con mi tendencia a huir de todo para que nada me haga daño, total, bastante tengo con aguantarme a mí misma, suficiente daño me hago yo ya. 
Sigo en mi montaña rusa, solo que esta vez estoy mucho más abajo de lo normal, y no va a ser fácil salir.
Y realmente duele darse otra vez de cara contra la realidad, ser consciente de que en verdad sólo he vivido una mentira todo este tiempo. Nada de lo que he pensado, nada de lo que quería creer era verdad, sigo siendo esa niña asustada de 14 años a la que le hundieron la autoestima. Sigo sin merecer nada de amor, una pizca de preocupación, no valgo nada.
No merezco que nadie se preocupe por mí, y mira que intento cada día echar a la gente y siguen sin darse cuenta. No entiendo el por qué de que pueda llegar a importar a nadie, cuando se dan cuenta de que no merezco la pena es más doloroso para todos. 
Y cuando lo hacen, es después de haberles hecho daño, por lo que yo me hago más daño y caigo un peldaño más abajo. Y ahora mismo estoy tan abajo que no soy capaz de ver la luz. Sólo veo oscuridad, sombras negras donde deberían estar los demás.

lunes, 6 de junio de 2016

.l.

He llegado a un punto en el que escribo desde lo más hondo de mi frustración.
¿Por qué se frustra esta imbécil ahora? Simple: estudio algo que muchos ni siquiera sabéis que existe.
No creo que podáis llegar a entender muchas veces lo que es estar hablando con alguien sobre estudios, sobre cómo van los exámenes y cuando te preguntan en qué carrera estás no tengan ni idea de lo que es y te respondan con cosas como "¿Pero eso es de los ojos?" o "Ah, que eso se estudia, yo pensaba que sólo vendíais gafas"
No entiendo cómo en un país considerado del primer mundo el tema de la salud visual esté tan poco reconocido. No entiendo cómo no nos explican quiénes son los que hacen que veamos, que esas gafas que llevas estén hechas sola y exclusivamente para ti. Toda la investigación que hay detrás de las maravillosas lentillas que tantas y tantas relaciones han salvado. Cómo, cuando hablas con una persona no sepa que no estás estudiando para estar detrás de una mesa diciéndole a la gente "Ais, esas gafas te quedan maravillosas". O simplemente que no se reconozca nuestro trabajo y tengamos que graduar gratuitamente en NUESTRO negocio, negocio PRIVADO. Pero eh, vete a un bar, pide un café y vete sin pagar.
En serio, ya va siendo hora que una de las carreras más difíciles de toda la Complutense y una de las que más salidas tiene (sólo con medicina por delante) tenga el reconocimiento que merece.
En serio, no entendéis lo frustrante que es.

miércoles, 20 de enero de 2016

I had to carry her.

Llevaba tantísimo tiempo sin escribir que notaba las palabras nunca escritas arremolinándose en mi garganta, creando un nudo de magnitud tal, que me hace imposible el hablar.
Quizá me acostumbré demasiado a saber escribir sólo en los malos momentos, a empezar novelas, a criticar todo y sacarlo de mí escribiendo, que no sé hacerlo cuando las cosas no van mal, que no puedo desahogarme cuando lo necesito, sólo por no sentir ese malestar.
Y la verdad, echaba de menos poder escribir, de mi manera burda de siempre, como si nada fuera bien.
Puede que el hecho de escribir siempre sobre él, también influyera en dejar de escribir, el miedo a depender tanto de alguien, tanto como para transformarlo en mi musa, en mi amor. Miedo a no saber hablar de nada que no fuera él, de no tener nada más.
Y prometo que intentaré mantener mi costumbre de escritura, ya sea en este o en otros blogs.
Tengo que mantener a mi musa inspirada.

Anyhow...

Me apena el pensar que a veces tengas tanta gente a tu alrededor que no conoce ni una mínima parte de ti. Gente que nunca ha visto tu sonrisa, que sólo conoce tu desgana, tu falta de interés, tu vergüenza aparente.
Toda esa gente que no es capaz de ver la persona tan maravillosa que puedes llegar a ser, que nunca ha oído a esa personalidad tuya, esa que sólo es capaz de decir cosas bonitas, con voz melosa, que me hace sonreír y querer besarte a cada segundo.
Me entristece realmente, porque no saben ver tus distintas personalidades, los matices de cada una de ellas, saber diferenciarlas, a pesar de que a día de hoy a veces me cuesta reconocerlas.
No saben ver quién eres en cada momento dependiendo de la voz que pones, que no saben ver qué quieres según tu tono y tu simple mirada.
Que no ven qué significa cuando tienes un ojo medio cerrado, cuando te brillan los ojos, cuando pones una media sonrisa.
Incapaces de ver más allá de ellos mismos, o quizá tú, que no eres capaz de mostrarte tal y como eres, que te escondes de todo y todos bajo tu brillante armadura negra.
Y todo esto me lleva a querer agradecerte que me dejes atravesar esa armadura, que me muestres cómo eres en realidad, tus verdaderos intereses, miedos y esperanzas.
Gracias por ser como eres, por mostrarte tal y como eres ante mí.

jueves, 15 de octubre de 2015

Nunca.

A veces, por mucho que lo intente, no lo consigo entender.
Intento comprender como alguien puede hacer daño a una persona tan dulce y tan cariñosa, que lo da todo, aunque no lo tenga, que te antepone a todo lo demás.
A veces quiero creer que no te portabas igual con ella, que no la tratabas como me tratas a mi, porque si no soy incapaz de comprenderlo.
Llegas a ser tan pequeño, tan frágil, que me pasaría la vida entera acunandote entre mis brazos diciéndote que todo estará bien, que yo estaré ahí para ti.
Das tantísimo que cuesta creer que no  hicieras todo y más por ella, que no la cuidaras como llegas a hacer conmigo. Me cuesta creer que alguien sea capaz de hacerte tanto mal intencionadamente, y me duele sólo de pensarlo.
Me duele, por no haber aparecido antes, por no haberte podido cuidar cuando más lo necesitabas.
Y a pesar de que eras tú el que rescataba cervatillos malheridos, fui yo la que derribó tus muros, la que consiguió que volvieras a sonreír, que volvieras a confiar, a querer.
Y por eso y tanto, por todo lo que viví para curarte, por todas las heridas que me tocó cicatrizar, y las que aún me quedan, soy incapaz de entenderlo.
Y puede que nunca consiga entenderlo.

martes, 13 de octubre de 2015

Nada.

Me prometo una y otra vez que algún día seré capaz de quererme a mí misma. De aceptarme con todos y cada uno de mis defectos.
Me prometo que sabré apreciar esa curva que hace mi cintura, la rojez de mis mejillas al notar que me prestan atención. 
Quizá, pueda conseguir no odiar las marcas en mi cara cada vez que sonrío, puede que incluso pueda llegar a aceptar que mis pechos no están tan mal.
Puede que decida que no es tan malo el no haberme depilado. O incluso que vea que en realidad puedo llegar a ser guapa.
Puede que algún día sepa valorarme lo suficiente como para ver que "bueno, no estoy tan mal".
Probablemente pueda llegar a dejar de sentir vergüenza cada vez que se ve una parte de mi cuerpo, o que pueda llegar a desnudarme delante de otra persona sin ningún pudor.
Y hasta incluso, puede que llegue a callar esa voz que en mi cabeza grita una y otra vez "no vales nada, no eres nada, no tienes nada" y mi autoestima llegue a estar a niveles normales.
Puede que algún día pueda mirar a otras chicas sin pensar "es más que yo".
Pero mientras tanto, mi complejo de inferioridad, mi autoestima negativa y yo, nos vamos a dormir.

martes, 2 de junio de 2015

Duerme conmigo, si eres piedra da igual, yo seré pedregoso camino.

Te odio porque has hecho que sea incapaz de dormir sin ti, que odie dormir sola.
Ahora mismo solo soy capaz de dormir pensando que te giras y me abrazas, que noto tu respiración en mi cuello, tu vello en mi espalda y tus brazos a mi alrededor. Respirar tranquila, sentirme protegida y tener esa absurda sensación de que estamos hechos el uno para el otro, que encajamos a la perfección. Me dices un "te quiero, pequeña" al oído, y yo me duermo tranquila, como si nada nunca fuera a ir mal.