sábado, 1 de septiembre de 2012

Digo, juro y prometo que estaré bien. ¿Debería de jurar algo que sé que es imposible? Trato de no pensarlo. No quiero pensarlo. Va a llegar, poco a poco llega. Está claro que ese día no debería de contar nadie conmigo. ¿Estar? Estaré. Diré que soy feliz, que todo va bien, que no pasa nada. ¿Sentirme así? Ni de coña. Sentiré todo lo contrario. Porque lo sé, porque me conozco. ¿Dormir? Se intentará. Con su foto debajo y el colgante en la mano.
No garantizo que no vaya a llorar, porque sé que lo haré.
Decir, antes que nada que ese día no cuente nadie conmigo para nada. Estaré levantada el rato de comer y la hora que no me permiten tumbarme por las pastillas. El resto del tiempo, me lo pienso pasar en la cama con los cascos. Y para dedicarla una entrada. Será todo lo que me levante.
Cinco días.

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