sábado, 5 de octubre de 2013

Poemas(?) de una joven sin preocupaciones.

Para el despertar, una sonrisa.
Para una sonrisa, un recuerdo.
Para un recuerdo, un buen momento.
Para un buen momento, buena compañía.

Para mí, una mirada.
Para ti, una sonrisa.
Para ella, lo mejor.
Para él, cada instante.

Para un buen día, un ángel.
Para un ángel, una gran persona.
Para una gran persona, cada pensamiento.
Para cada pensamiento, una gran sonrisa.

Para cada momento, una canción.
Para cada canción, un significado.
Para cada significado, alguien especial.
Para cada persona especial, un gran beso.

martes, 24 de septiembre de 2013

We gotta make the love complete tonight

Parece mentira que sólo hayan pasado dos días desde que no te veo y te eche de menos como si llevara meses sin verte. Parece mentira que me hagas sentir tanto estando tan lejos.
Y es que no soy capaz de meterme en la cama y no pensar en ti. 
Acordarme de cada momento que hemos pasado. De cada segundo que ha pasado entre nosotros.
Acordarme de cuando me despertabas a las 10, abrirte en bragas y que me beses, me beses como si llevaras mucho sin hacerlo, mientras me acorralas contra la pared y dejas tus cosas.
Acordarme de que me cojas en brazos, me digas que estoy preciosa y pongas esa sonrisa tuya que sólo te he visto cuando estamos a solas, mientras no eres capaz de recuperar la respiración. Notar tu corazón acelerado contra mí. Sentir que no eres capaz de apartarte de mí, que sólo eres capaz de besarme, cada vez más, cada vez más rápido, cada vez con más intensidad.
Entonces, decides que es hora de ir hasta mi cama, tumbarnos y dejar que nuestras ganas hagan todo lo demás. Que esas ganas de querernos, de estar cada vez más cerca, lo hagan todo por nosotros. 
Perder la noción del tiempo mientras tú estás en mí. No pensar en nada, sólo en ti, en cómo me haces sentir, en cómo me miras, en cuánto te he echado de menos.
Sentir tus uñas clavándose en mi espalda, mientras las mías arañan la tuya. Morderte, morderte con ganas, soltar todo lo que siento en ese mordisco.
Oír tus "te amo, pequeña" aunque en ese momento no me creería nada de lo que me dijeras.
No callarme nada, decirte todo lo que se me pasa por la cabeza en ese momento.
Mirarte la cara, ser feliz al verte feliz.
Odiarte, odiarte por hacerme tan jodidamente feliz mientras tus caderas dejan moratones en mis muslos.
Es increíble todo lo que me haces sentir con el más mínimo gesto.
Terminar, abrazados, sin querer separarnos ni un milímetro.
¿Quererlo a cada instante? Como si no existiera nada más.

domingo, 22 de septiembre de 2013

A tú, coso estúpido.

Sigo escribiendo entradas con retraso, que ya no es tanto.
Escribo a toda esa gente que en este mes me han hecho sentir algo en especial, ya sea la mayor nolstalgia, como la anterior o la mayor felicidad, como esta.
Hace seis meses(y algunos días) que conocí mi felicidad. A ese, mi mayor amor. A él, mi seienchin.
A ese que captó mi atención desde la primera vez que le conocí(en persona). A ese que a la misma vez me fascinaba y me cortaba. A ese tan extraño como su tatuaje en la mano. (Y sí, a estas alturas ya estoy llorando) A ese que supo evitar sin conocerme que hiciera algo que siempre he hecho, huir. A ese, que aún diciendo que no era bueno, tenía mi confianza con solo mirarle a los ojos. A ese que pensaba y actuaba de igual modo. A ese que no hacía falta decir las cosas, porque ya las sabía. A ese, que sin comerlo ni beberlo, se ha convertido en tanto en mi vida.
Y es que es difícil encontrar a alguien capaz de recorrer hora y media de tren para conocer a alguien. Pero más difícil es que además le tengas tres horas andando sin parar, lloviendo y que no se queje ni una sola vez.
Y es que él era capaz de hacer que yo hablara sin parar, a pesar de que apenas le conocía.
Cada cosa que me ha hecho sentir ha sido especial y única, incomparable a nada anterior a él.
Y es que cada día estoy más enamorada.
Y es que cada día le necesito más.
Le necesito. A él, a sus caricias,  a sus miradas, a su media sonrisa que me derrite, a sus abrazos, a los despertares en su cama.
Y si algo he aprendido en estos seis meses es que no conoces realmente a alguien cuando solo le ves actuar en una situación determinada.
Y si algo me has enseñado en estos seis meses es que no estoy sola.
Y si algo he odiado ha sido que sepas ver todo a través de mí, no ser capaz de no preocuparte por las cosas.
Y si algo necesito a cada momento, es a ti.
Llegaste en no buen momento y me pusiste todo patas arriba.
Gracias por estos seis meses, quepeño.

A ti, mi genia.

Hoy, escribo, con mayor sensación de haber llegado tarde que cuando te conocí.
Escribo, tarde como siempre, debiéndome muchas entradas pendientes, tantas, que no sé por dónde empezar a escribir. Sé que esta noche va a ser dura, ya que todas las entradas que tengo escritas me han hecho llorar, ya sea de alegría o de tristeza, o de las dos, como es el caso de esta.
Sé, sin embargo, a quién va la primera. A ella, a la mejor, a mi genia de la lámpara.

Dicen que cuando alguien muere solemos recordarles como gente perfecta, sin errores, les idealizamos. 
Me considero una de las pocas personas(lo más probable es que me equivoque) que actualmente saben apreciar lo que sucede a su alrededor sin mentirse para un "todo está bien".

"He tardado en escribirte, abuela. Tú y yo sabemos por qué, o por quién, no lo pude hacer en su momento. Espero, también sepas cuáles eran mis intenciones, mis ideas en ese día, mi mayor preocupación. No todo me va tan bien como esperaba, ¿sabes? He perdido mucho en este año, pero considero que también he ganado bastante, y probablemente he ganado más de lo que perdí. Estoy más sola, sí, pero también más acompañada, más comprendida. Este es mi último año, ¿sabes? Tengo mucho miedo. Sigo pensando qué pasaría el día de mi graduación si tú estuvieras aquí, conmigo. Tú, con tu falda de flores, con tu mejor sonrisa, dándome esos achuchones que tanto echo de menos, como cuando era pequeña.
Te echo de menos, abuela."
Escribo esta carta tarde, dos semanas tarde. Quizá será que hasta ahora no me he atrevido a pensar tanto en ti, genia.
He de decir, que sólo se me olvidó decirte una cosa y es "GRACIAS".

06/09/2011 - 06/09/2013

jueves, 12 de septiembre de 2013

Querida alma gemela, sólo espero que me leas.

Un día como hoy sólo puedo echarla de menos. Echar de menos sus abrazos, tantos momentos, tantas risas, tanta confianza. Hace tiempo que no tengo una mejor amiga con la que sentarme en el banco o en las escaleras de una iglesia a contarnos las cosas. Alguien con quien hablar de verdad de todos mis miedos, de todo lo que me pasa por dentro. Hace tiempo que dejé de saber qué era amistad y qué no, en quién confiar y creo, que como no lo sabía, dejé de confiar en todos.
No sé expresar lo que es no tener a ese alguien que he tenido siempre, ese que me comprende con sólo mirarle o que cuando decimos de pillar la matrícula de alguien, cada una sabe lo que tiene que mirar sin decírnoslo. Pensar lo mismo a la vez, actuar igual, reírnos hasta por las cosas malas que nos vengan.
Echo de menos ese sentimiento de que todo va bien cuando estoy con alguien que de verdad me comprende y con el cual puedo hablar todo. Echo de menos sentir que está siempre a tu lado, que aunque llevéis días sin hablar, te va a llamar y te va a contar todo, con pelos y señales, demostrándote que le importas.
No sé cuándo cambió todo y se fue todo a la mierda, la confianza se transformó en ataques, la comprensión, en indiferencia. No sé en realidad qué pasó para que todo esté así. Supongo que soy yo, mi paranoia, mi falta de confianza en mí misma. Supongo que te fallé, que no te apoyé lo suficiente, o no al menos como te merecías después de tantos años y de tanto.
Hoy, mirando atrás, a tantos años, a tantos momentos, a tanto que tiene que ver contigo sólo puedo decir que te echo de menos.

martes, 2 de julio de 2013

Mis miedos se alejan cuando tú no estás en mí.

Un día te dije que te cansarías de mí, que me acabarías odiando. Me refería a todo esto, a mis cambios de humor, a pagarlo todo con quien no debo, a ser tan cría. ¿Creías que te mentía?
Dices que no te conozco del todo, que sólo he visto tu parte buena, ¿en serio crees que tú a mí me conoces del todo? No soy tan estable como suelo mostrar, ni tan fría, ni tan indiferente a lo que sucede a mi alrededor.
Todo me afecta, mucho. Por cualquier tontería me echaré a llorar, deberías tenerlo presente. 
Seré la persona más celosa que te puedas encontrar, aquella que se emparanoiará por lo más mínimo, y que aunque no abra la boca, estará jodidísima. Y créeme, no es precisamente falta de confianza, es, simplemente, mi forma de ser.

Quizá es eso, el miedo. El miedo a que todo esto acabe mal, a acabar peor que cuando empecé. A todo. Miedo a mí. Miedo a ti. Miedo a ser yo.r feliz.

Quizás, y sólo quizás.

Un día te escribo la entrada más bonita del mundo, diciéndote todo lo que te quiero, que eres lo mejor que tengo, que espero estar siempre junto a ti, y al siguiente, sólo quiero mandar todo a la mierda. Dejar que todos los sentimientos que me dominan ahora mismo, manden sobre mí, sobre mi corazón y dejar que hagan que esto se acabe. Será que quizá, los momento malos nunca han compensado a los buenos. ¿Malos? Demasiados: echarte de menos, no verte, celos, paranoias, rayadas, excesiva confianza. ¿Buenos? Los momentos contigo, los cuales, son escasos. ¿De verdad me compensa una semana de pasarlo mal por un día de felicidad contigo?
Quizá tienes razón cuando dices que soy muy joven para joderme así. Es verdad que antes de conocerte estaba echa una mierda, pero ahora mismo no es que esté mucho mejor.
Quizá escribo desde mi cabeza quemada, desde mi sangre ardiendo, desde el más profundo dolor. Quizá sólo necesite tener la cabeza fría un rato, pensar, saber cómo actuar.
Quizá sólo necesito un tiempo, poder pensar, sin que me estés diciendo que me quieres y la balanza se incline a tu favor. 
Quizás, todo quizás, siempre quizás.

lunes, 1 de julio de 2013

It's all so different now, emotions burn me out

Hoy escribo, desde mi vena ñoña. Escribo más enamorada que nunca, tan estúpida como siempre. Escribo por necesidad, por no gritar todo lo que siento, porque necesito que todo lo que me invade ahora mismo, salga de mí, para poder pensar en todo lo que me pasa, poner en orden mis ideas, mis no pocos sentimientos, mis grandes dudas, mi amor por ti.
Han pasado 3 meses y 13 días. No pocas horas juntos, quizá no todas las que querríamos, quizá no tantas escapadas como nos merecíamos. Quizá la distancia es muy puta, pero podría ser peor. También podría ser mejor, estar todos los días juntos, pero ¿sabes? Prefiero estar como estamos, pillarte con todas las ganas de días echándote de menos, lanzarme a ti nada más llegar, sin un hola, dejándote con las palabras en la boca, boca que se pega a la mía y me dice más en un beso que hablando. 
"I'd kill to taste your kiss"

Supongo que es esa sensación de que todo va bien, de que todo irá a mejor, cada vez que estoy a tu lado. Que esa sensación sólo la tengo cuando estoy contigo, abrazada a ti cual mono, desnuda de cintura para arriba, con los ojos cerrados, quietos en mitad de una piscina. Esa calma, esa tranquilidad, el único momento en que mi corazón late tranquilo, sin ninguna arritmia, con el agua por la boca, siendo feliz, como seguramente no he sido un muchísimo tiempo. 
"I never believed in much, but I' believe in this"

Eres todo eso que nunca he querido, pero siempre he necesitado. El único que sabe cómo hacerme salir de mi cabezonería, cómo hacer que me tranquilice, el único que sabe comprender qué me pasa con sólo mirarme. Eres mucho más de lo que me esperaba de alguien. Eres todo eso, que nunca volveré a encontrar. Eres el culpable de que sea feliz, de que madure, de que me vuelva cada día más friki, el que me hace ver cómo son realmente las cosas, todas aquellas cosas que sé cómo son pero no las quiero ver.
Eres el que tiene mis mismas reacciones, mis pensamientos, mi corazón.

-Pues te apago.
+No, no, no, que soy buena.
-Pues te enciendo.
+¡Que noo! Que estoy muy bien como estoy, en standby.
-¿Te importa salir de mi cabeza? -Sonríe mientras me ahoga en su piscina.

No necesito nada más si estoy en tu cama, pegada a ti, con tus brazos rodeándome. No necesito nada, nada excepto a ti, a tus besos, a tus abrazos, incluso a tus muchos arañazos.

-El número de moratones que tengas será directamente proporcional al número de horas que estés conmigo. Es el karma, me maltratas, te castiga.

¿Los mejores moratones? Los que provocan tus caderas en mis muslos. ¿Las mejores marcas? Tus labios en mi cintura.

+Me llevas por la mala vida.
-Te gusta la mala vida.
+No, me gustas tú, que vas por la mala vida.
-Y por eso te gusta la mala vida. ¿Qué se siente al estar a las dos de la mañana en un bar echando un billar sin control paterno?

Gracias, por no dejarme salir corriendo como siempre que han intentado quererme, por atarme bien fuerte para que no me escapara, por enseñarme qué es la felicidad.
Gracias, por esas noches a tu lado. Por todos esos "cinco minutos contigo y me pongo ñoño". Por todas esas sonrisas que me robas, por hacerme sonreír de verdad, como nunca he hecho. 

-Me encanta cuando sonríes.
+Lo hago bastante a menudo.
-Sí, pero esa sonrisa rara vez llega hasta tus ojos, ahora mismo tienes ojos de felicidad.
+Es lo que tú provocas.

Ahora mismo no tengo palabras para expresar todo lo que siento por ti, es superior a todo lo que pueda decir al respecto. Simplemente, gracias. 
Por estos dos días, por hacerme la persona más feliz durante 34 horas seguidas.
Te quiero tanto...

"When the world comes crashing down and the skies begin to fall... I'll wait for you"



"Eres preciosa"

-Eres preciosa. -Le dijo mientras ella estaba sentada encima suya.
Ella baja la mirada, contrariándole, queriendo que deje de decir todas esas cosas que ella siempre ha considerado mentira. No le gusta que la digan que es guapa, mucho menos preciosa, nunca ha pensado que sea así. 
-Sí, bueno, si tú lo dices... -Intenta poner cara de cabreada, pero está demasiado enamorada de él para hacer que se cabrea con él.
-Mírame, -le levanta la mirada hacia él, le hace mirarle a los ojos- eres preciosa, sí, eres preciosa, siempre lo eres. Al menos para mí. 
Ella vuelve a bajar la mirada, avergonzada. Ha pasado tiempo y sin embargo, ella se sigue muriendo de vergüenza cada vez que él la dice algo así. Le quiere. Lo sabe. Sabe que no podría vivir sin esa sonrisa que él sólo tiene para ella, sin esa sonrisa pícara que él pone cada vez que le propone algo. No sabría vivir sin un solo "te quiero enana" suyo.
Le abraza. Le abraza bien fuerte. Él le devuelve el abrazo. Es lo mejor que le ha pasado en la vida. Su sonrisa de verdad. 

jueves, 20 de junio de 2013

Conseguí encontrarme.

En tus labios encontré la calma que necesitaba mientras perdía la razón que me faltaba.
En cada sonrisa tuya me jugué la cordura, que poco a poco se quedó en tu cama.
Si con cada mirada sentía mi corazón que contigo se iba, que cada día, estaba más perdida.
Si me perdí contando los arañazos de tu espalda tras levantarnos de la cama.
Conseguí encontrarme, desnuda en tus brazos, en tu cama, con la promesa de un futuro que nunca sé si llegará.
Conseguí encontrarme, en tu cuello, mientras tus manos recorrían mi cuerpo.
Conseguí perderme, cada momento, cuando los celos me dicen "basta ya".
Conseguí perder la calma, una y otra vez cuando te tenía más cerca cada vez.
Nunca conseguí que mi corazón parara, que se tranquilizara cuando me besabas después de más de una semana sin ti.
Nunca he conseguido nada tan real, y sin embargo, cuando estoy contigo, tranquila, abrazada a ti, me creo que todo es un sueño, que algo tan bonito no me puede ocurrir a mí, que no me merezco ser tan feliz.