sábado, 8 de diciembre de 2018

12/02/2018

"Toma mi sangre, mézclala, bébela, quémala, arde en la llama, pues sólo así podrás adorarme"

Dejé que mis alas dejaran de protegerme para que te cubrieran a ti, para que nada te hiciera daño, para hacérmelo yo en vez de tú.
Pero mi alma autodestructiva también tiene un mínimo de deseo de supervivencia, obliga a mis alas a volver a mí, a que me vuelvan a refugiar y que acabas dolorido eres tú.
Y si a ti te duele, a mí también. Haga lo que haga, salgo perdiendo. Me haces daño sin saberlo, te hago daño porque me haces daño y me lo hago por hacértelo.
Es un ciclo sin fin.

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