Te grito que te quiero, en silencio, a ver si de mi mente pasa a la tuya y tú te atreves a decir lo que yo no soy capaz. Porque decírtelo implica hacerlo realidad, y me aterra el volver a sentir. Y volver a querer y volver a sufrir, y volver a caer una vez más en ese bucle de autodestrucción del que tanto me cuesta salir, y cada vez más.
Pero te quiero, y eso es innegable.
Pero te quiero, y eso es innegable.
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