Y saltó. Porque vio que nada quedaba ya, que nada importaba, que sería mejor para el resto.
Se sintió sola, inútil, un completo estorbo para la gente de su alrededor.
Se vio sobrepasada, sin nada por lo que luchar, sin nadie a quien cuidar, a quien proteger.
Se cansó de pedir perdón por existir, por estar, ella tampoco quería estar ahí.
No encontró motivo por el que quedarse, nada a lo que aferrarse en momentos de debilidad.
Incluso llegó a pensar que el amor de su vida nunca más la necesitaría.
Agradece que nadie la pare, que nadie se de cuenta de sus planes, de su deseo.
Subió a la ventana, con lágrimas en los ojos, agradeciendo que todo acabe por fin, que por fin no va a ser una carga para nadie.
Dejó su carta de despedida en el suelo, con ese, su último adiós, su último perdón, su último "te quiero"
Se sintió sola, inútil, un completo estorbo para la gente de su alrededor.
Se vio sobrepasada, sin nada por lo que luchar, sin nadie a quien cuidar, a quien proteger.
Se cansó de pedir perdón por existir, por estar, ella tampoco quería estar ahí.
No encontró motivo por el que quedarse, nada a lo que aferrarse en momentos de debilidad.
Incluso llegó a pensar que el amor de su vida nunca más la necesitaría.
Agradece que nadie la pare, que nadie se de cuenta de sus planes, de su deseo.
Subió a la ventana, con lágrimas en los ojos, agradeciendo que todo acabe por fin, que por fin no va a ser una carga para nadie.
Dejó su carta de despedida en el suelo, con ese, su último adiós, su último perdón, su último "te quiero"
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